Mientras pasemos por los alrededores del hotel,
observamos con extrañeza que la zona está repleta de inmigrantes de color.
Pensábamos puerilmente que en Oslo sólo encontraríamos rubi@s escandinav@s y
algún turista perdido. Pues no, no, nos fijamos, observamos, advertimos, reparamos,
nos percatamos, son inmigrantes, ¿qué hacen? ¿trapicheando? ... ¿con droga? ¡qué
pena! emigrar para esto, parece ser que sí, parece ser que trapichean con
“algo”, ¿droga?, pensamos, tampoco lo sabemos. La droga donde llega hace estragos, por donde pasa
deja huella, como la canción de Melissa, “por donde pasas dejas huella”,
arrasa, peor que el caballo de Atila. ¿Y no hay forma de acabar con ella? ¿Noooooooooooooooooo?
¿Dinero fácil? ¿Quizás difícil? ¿Quién se beneficia? ¡¡je, je!! Porque estos
pobres… La inmigración. ¿Y no podrían mediar otra solución? ¿una solución real
y verdadera, para que toda esta gente no abandonase su país? ¿y si lo abandona,
con calidad de vida?
Genial
ResponderEliminarJoaquin
Gracias Joaquin.
ResponderEliminar