Pensat i fet.
Decidimos ir a San Petersburgo. El tren
sale de la estación a las 6:12. Allegro. Tres horitas y media y otras tanto – desde
20:25 - de vuelta. Subimos de incógnito
al tren. ¡¡Qué ilusión!!
A Rusia.
¿habrá osos en Rusia?
En la frontera, nos detienen. “Queríamos
atravesar el tiempo sin documentos…”
¿pasaporte? ¿visado?
Nos toman declaración.
Nos hacen una “afoto”. Por cierto
salimos… “fatal de los fatales”.
Nos “fichan”.
Y nos devuelven a Helsinki.
Llegamos al hotel a las once de la
noche.
Abatidos. Desanimados. Lánguidos.
Hundidos y extenuados.
Nuestro gozo en un pozo.
No conseguimos averiguar si había osos
en Rusia.



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