¿Vienes becado?
¿Erasmus?
No. Yo trabajo aquí. Vengo a trabajar.
Así, en la estación de autobuses de Oslo, y con
este “gambazo” que dicen los jóvenes actuales, hace unos años, “metedura de
pata” o sencillamente con este error, finalizaba nuestra charla con el chico
que nos había dicho en el aeropuerto, ¡eh Panda!, “ese tren va a Oslo”.
Realmente es que el tren iba lleno de estudiantes de Valencia, debíamos de
coincidir con un vuelo de España, incluso una chica de Torrent, por lo tanto
dedujimos, que el joven en cuestión debía ser estudiante también, debía… porque
no lo era. La verdad es que la expresión “trabajo aquí”, el pobre nos la dijo
con verdadera cara de lástima, cara de pena; estos de fiesta, unos de turismo,
los otros de estudio, cuatro horas de clase, el cambio de la guardia, paseos
por el parque, veinte horas de guateque y yo de curro, debía pensar. La
cuestión no era tan grave, pensamos. El estudiante, si estudia, si realmente
hace lo que indica la palabra, estudiar, si hinca los codos, también se lo pasa
mal. Ahora… sino hace nada… Nos miramos y sonreímos. Bueno… ya nos veremos por
ahí, le dijimos, por decir algo. Observamos como se alejaba, por la escalera, tristemente,
arrastrando las maletas de ruedecillas. Otro joven cualificado que huye del paro.
Estamos cerca de los seis millones, de parados. Los jóvenes, es lamentable,
pero no tienen trabajo, y si tienen son explotados de manera miserable.
¿solución? La huida al extranjero. ¿No hay otra solución mejor? Señores políticos,
preguntamos. ¿No tenemos, mejor solución?


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