jueves, 10 de abril de 2014

Analógico versus digital








Abatidos, bajamos a desayunar. En el comedor hay unas imágenes similares a las que capta Mickel. Creemos que le podrían servir para el proyecto “p n t”.  Opinamos, pretendemos y en un primer momento juzgamos que pueden ser apropiadas, son sugerentes. Con su método fotográfico, el analógico, percibe conjeturas. Vislumbra fantasías. Pero hasta el mágico momento del revelado, nunca sabe con certeza la realidad. Con el digital esos problemas no existen. Aprietas el obturador y miras la foto. No me gusta, la repito. Pero de momento, Mickel, se mantiene fiel a los carretes. Es reacio al cambio. ¿Será un reaccionario? ¿Por qué no se pasa al digital? Se lo preguntaremos. El sí que nos ve y nos comprende. ¿Nos responderá? Quizás continúe de forma analógica porque controle el método clásico y desconozca el mundo de los ordenadores. ¿Nunca evolucionará? No lo sabemos. Pero a favor de los carretes, a favor del método de Mickel, hay que hacer un canto al misterio, al secreto, al enigma. Hay quien afirma que sin enigma ni misterio no hay fotografía. ¿me saldrá la foto? ¿no me saldrá? ¿y si sale, qué saldrá? Desde el “click” inicial hasta la impresión final transcurre un tiempo, un tiempo de ilusión, deseo, ansiedad, esperanza. Posiblemente la foto digital renuncie a la carga mágica y esotérica de la foto analógica. Se pierde la EMOCIÓN, con mayúsculas, de la espera. Seguirá con los carretes. Seguro.







                                 www.migueldavid.com  







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