sábado, 26 de abril de 2014

Hacia el puerto







De los libros hemos pasado a la crisis y sentimos aflicción, pesadumbre, desolación y padecimiento. Decidimos bajar paseando al puerto. La verdad es que son dos pasos mal contados. Vamos a olvidar la crisis. ¿O hay que ser socialmente comprometidos? Hay que ser solidario. Y nosotros estamos de viaje por Europa. Despreocupados, vagabundos, errantes, indiferentes. Libres. ¿Y La Crisis? ¿Y los osos?      


                                                            






Llegamos al puerto. Una desértica y amplia explanada asfaltada frente al mar nos saluda. Hay atracado un enorme crucero, una finca flotante; diferentes barquitos turísticos; otros barcos pesqueros venden gambas; a la derecha el Exel Brygge, una moderna construcción convertida en centro comercial y lugar de ocio donde va la gente guapa. 









viernes, 25 de abril de 2014

Reflexionando








Volvemos al teatro, nos sentamos en un banco frente la Universidad. Esperamos. Mickel haría fotos. Con media docenita de fotos de puntos blancos se conformaría, tendría completo el libro y… a esperar. ¿A esperar? A esperar el dinero, las subvenciones, las ayudas económicas, siempre llorando por cuatro euros, el puto dinero. En el primer proyecto, la duda; en el segundo, las elecciones municipales. Ahora, la crisis. ¡Maldita crisis! ¿mañana? Con la cultura, cualquier escusa es buena para no aportar ni un duro. No ocurre lo mismo con el fútbol, por ejemplo. En el fútbol no hay crisis. Crisis, la de la gente que recoge envases de los cubos de basura. Hay gente que recoge los envases de las bebidas, las botellas, de los basureros. Estos sí que están en crisis, recogiendo envases de las papeleras y basureros. Nuestro amigo el emigrante, el de la estación, por cierto no lo hemos vuelto a ver, también está en crisis. Los seis millones de parados de España también están en crisis. Pero hay una fauna humana que nunca ha trabajado y nunca entra en crisis, ¿crisis? ¿qué crisis? y una forma de encubrirlo es creando problemas donde no los hay y no solucionando los problemas que hay, así pueden mantenerse toda la vida, haciéndonos creer que son necesarios. No, no queremos decir nombres. No diremos nombres. No vamos a decir nombres. No, no digamos nombres, prorrumpimos interiormente. 




jueves, 24 de abril de 2014

Primer paseo por Oslo







Comenzamos nuestro primer pateo viajero por Oslo. Primer día, primer gran cansancio. A ver si regulamos. Si ya vamos con esta actitud… Posiblemente consistiría en descansar completamente cada tres o cuatro días, con el fin de mantener el equilibrio. Nos dirigimos al metro, que dicho sea de paso está a cien metros del hotel. Nos ofrecen un billete que desde el momento que “tickas” en la “orange machine” puedes ir una hora en transporte público. Optamos por una segunda opción, un billete de tres días, puedes subir y bajar cuantas veces quieras. Subimos en Jeribanetorget, que es el centro, pasamos por Stortinget y bajamos en Nationalteathret. ¿pero para qué compramos billete, si siempre viajamos de incógnito? Si no existimos. Somos virtuales. No entendemos lo de la compra del billete. Primera visión, primera impresión. Una plazoleta, con una fuente en medio de la plaza con agua y espuma, mucha espuma, que acaba esparramándose por el suelo, el agua bien, lo de la espuma no lo entendemos. A la izquierda, la Universidad; a la derecha, el teatro; hacia delante la calle comercial continúa hasta perderse y tras nuestra espalda, el palacio real.







miércoles, 23 de abril de 2014

Un extraño








¡¡Socorro!!!
Hay un extraño en la habitación.

-          Recepción, dígame
-          Señorito, hay un extraño en nuestra habitación.

¿un extraño?
Yo creo que lo conocemos.
Ilusiones naturalizadas.
¿quién es?
Es el turista que nos persigue.
O quizás lo perseguimos nosotros a él.
Ficción.
¿o vamos juntos?
La literatura es pura ficción.
Posiblemente nunca lo sepamos.

Perspectiva de un contralenguaje.







martes, 22 de abril de 2014

Inmigrantes




Mientras pasemos por los alrededores del hotel, observamos con extrañeza que la zona está repleta de inmigrantes de color. Pensábamos puerilmente que en Oslo sólo encontraríamos rubi@s escandinav@s y algún turista perdido. Pues no, no, nos fijamos, observamos, advertimos, reparamos, nos percatamos, son inmigrantes, ¿qué hacen? ¿trapicheando? ... ¿con droga? ¡qué pena! emigrar para esto, parece ser que sí, parece ser que trapichean con “algo”, ¿droga?, pensamos, tampoco lo sabemos. La droga donde llega hace estragos, por donde pasa deja huella, como la canción de Melissa, “por donde pasas dejas huella”, arrasa, peor que el caballo de Atila. ¿Y no hay forma de acabar con ella? ¿Noooooooooooooooooo? ¿Dinero fácil? ¿Quizás difícil? ¿Quién se beneficia? ¡¡je, je!! Porque estos pobres… La inmigración. ¿Y no podrían mediar otra solución? ¿una solución real y verdadera, para que toda esta gente no abandonase su país? ¿y si lo abandona, con calidad de vida?



domingo, 20 de abril de 2014

El Hotel








El hotel es alto, muy alto, excesivamente alto, tiene treinta y cinco alturas, para nosotros, que tenemos vértigo, demasiadas. Ascensor. Cerramos los ojos y “pa´arriba”. Nos alojamos, en una suite, en la planta treinta y cuatro. ¡¡¡ 34 !!!! ¿Pero quién coño ha escogido esta planta, si tenemos vértigo? ¿Yoooooooooooooooooo? No, tu no has sido. ¿Y quién ha sido? Me mareo. ¡Ay, que voy a devolver! No vomites aquí, vomita por la ventana. Ya no vuelvo a salir con vosotros. ¿QUIÉN HA ELEGIDO ESTA PLAAAANTAAA? 

Arriba, en la planta tres cinco, el restaurante. Justo debajo, casualidades de la vida, Leonard Cohen. Bajamos a hablar con él. No lo conseguimos. Somos virtuales y no nos ve. “I remember you well…”. Por la noche, pasamos al Spektrum a ver su actuación. Por supuesto entramos de incógnito, sin pagar, ya que como nadie nos ve...  “If it be you will, that I speak no more…” “From this broken hill…”








sábado, 19 de abril de 2014

Oslo



¿Vienes becado?
¿Erasmus?
No. Yo trabajo aquí. Vengo a trabajar.
Así, en la estación de autobuses de Oslo, y con este “gambazo” que dicen los jóvenes actuales, hace unos años, “metedura de pata” o sencillamente con este error, finalizaba nuestra charla con el chico que nos había dicho en el aeropuerto, ¡eh Panda!, “ese tren va a Oslo”. Realmente es que el tren iba lleno de estudiantes de Valencia, debíamos de coincidir con un vuelo de España, incluso una chica de Torrent, por lo tanto dedujimos, que el joven en cuestión debía ser estudiante también, debía… porque no lo era. La verdad es que la expresión “trabajo aquí”, el pobre nos la dijo con verdadera cara de lástima, cara de pena; estos de fiesta, unos de turismo, los otros de estudio, cuatro horas de clase, el cambio de la guardia, paseos por el parque, veinte horas de guateque y yo de curro, debía pensar. La cuestión no era tan grave, pensamos. El estudiante, si estudia, si realmente hace lo que indica la palabra, estudiar, si hinca los codos, también se lo pasa mal. Ahora… sino hace nada… Nos miramos y sonreímos. Bueno… ya nos veremos por ahí, le dijimos, por decir algo. Observamos como se alejaba, por la escalera, tristemente, arrastrando las maletas de ruedecillas. Otro joven cualificado que huye del paro. Estamos cerca de los seis millones, de parados. Los jóvenes, es lamentable, pero no tienen trabajo, y si tienen son explotados de manera miserable. ¿solución? La huida al extranjero. ¿No hay otra solución mejor? Señores políticos, preguntamos. ¿No tenemos, mejor solución?













viernes, 18 de abril de 2014

Noruega







Hoy nos vamos hacia Oslo. El vuelo se nos hizo larguito. Los espacios entre asientos, en los Boeing 737, son bastante estrechos, por aquello de acumular pasajeros, imaginamos, y se nota. Sentados sin poder movernos. Te surgen las dudas del síndrome del turista de segunda, aunque estos aviones tampoco llevan “clase superior” donde puedes viajar más amplio o más relajado. Todo para abaratar precios. Aunque nosotros siempre vamos de incógnito. Para ir un poco más anchito o te sientas el primero de la fila o junto a las puertas de escape, hecho que no conseguimos, o al final te cuelgas las rodillas en la barbilla, hecho que sí conseguimos. Por lo demás perfecto. El paisaje, cuando el Boeing ya iba descendiendo y se podían vislumbrar mejor los detalles terrestres, de ensueño, por lo menos para un mediterráneo, paisaje para archivar y guardar en la retina. Bosques. Lagos. Casitas pintadas de un ocre oscuro o de un amarillo chillón. Riachuelos. Más bosques. Más lagos. Una cascada. Finlandia seguía en nuestros recuerdos. ¿O quizás no habíamos salido de Finlandia? Pensamos, que posiblemente el viaje ideal, fuera o fuese, en coche y por el interior, evitando las grandes urbes, que tampoco hay tantas, de pueblo en pueblo deteniéndonos donde quisiéramos. De bosque en bosque. Y de lago en lago.¿Pero quién conduce? ¿T**? Ni hablar del  peluquín. Acabaríamos contra un árbol. ¿Habrá osos en Noruega?









miércoles, 16 de abril de 2014

Últimos "coletazos" en Helsinki







Mientras vamos cavilando, discutiendo y especulando, nos subimos al Tram. 9. ¿Dónde vamos? Y yo que sé. Donde queráis. ¿Pero dónde vamos? No lo séééééé. Cambio en Oooooopera. Una rubia grosera y cernícala nos dice, en un perfecto inglés, que no habla inglés. Siempre hay de insociables. La antítesis del personal del museo. La nota erótica, la rubia.  Sin su ayuda, sin la ayuda de la rubia,  también llegamos a nuestro destino. Por la tarde, tram 6 que se convierte en 9.  Y nunca llegas al lugar de destino. ¿Será un agujero negro? A pesar del nombre Arábiga, no vemos muchos árabes, debe ser la zona. Cuatro inspectores nos piden el billete. ¡Cuatro! Debemos tener cara de sospechosos. Pero si no nos ven. ¿y a quién les piden los billetes? ¿y si nos vieran? ¿y si no fuéramos o fuésemos virtuales? ¿y si fuéramos reales?








jueves, 10 de abril de 2014

Analógico versus digital








Abatidos, bajamos a desayunar. En el comedor hay unas imágenes similares a las que capta Mickel. Creemos que le podrían servir para el proyecto “p n t”.  Opinamos, pretendemos y en un primer momento juzgamos que pueden ser apropiadas, son sugerentes. Con su método fotográfico, el analógico, percibe conjeturas. Vislumbra fantasías. Pero hasta el mágico momento del revelado, nunca sabe con certeza la realidad. Con el digital esos problemas no existen. Aprietas el obturador y miras la foto. No me gusta, la repito. Pero de momento, Mickel, se mantiene fiel a los carretes. Es reacio al cambio. ¿Será un reaccionario? ¿Por qué no se pasa al digital? Se lo preguntaremos. El sí que nos ve y nos comprende. ¿Nos responderá? Quizás continúe de forma analógica porque controle el método clásico y desconozca el mundo de los ordenadores. ¿Nunca evolucionará? No lo sabemos. Pero a favor de los carretes, a favor del método de Mickel, hay que hacer un canto al misterio, al secreto, al enigma. Hay quien afirma que sin enigma ni misterio no hay fotografía. ¿me saldrá la foto? ¿no me saldrá? ¿y si sale, qué saldrá? Desde el “click” inicial hasta la impresión final transcurre un tiempo, un tiempo de ilusión, deseo, ansiedad, esperanza. Posiblemente la foto digital renuncie a la carga mágica y esotérica de la foto analógica. Se pierde la EMOCIÓN, con mayúsculas, de la espera. Seguirá con los carretes. Seguro.







                                 www.migueldavid.com  







miércoles, 9 de abril de 2014

San Petersburgo


Pensat i fet.

Decidimos ir a San Petersburgo. El tren sale de la estación a las 6:12. Allegro. Tres horitas y media y otras tanto – desde 20:25 -  de vuelta. Subimos de incógnito al tren. ¡¡Qué ilusión!!
A Rusia.









¿habrá osos en Rusia?







En la frontera, nos detienen. “Queríamos atravesar el tiempo sin documentos…”
¿pasaporte? ¿visado?
Nos toman declaración.
Nos hacen una “afoto”. Por cierto salimos… “fatal de los fatales”.









Nos “fichan”.
Y nos devuelven a Helsinki.
Llegamos al hotel a las once de la noche.
Abatidos. Desanimados. Lánguidos. Hundidos y extenuados.
Nuestro gozo en un pozo.

No conseguimos averiguar si había osos en Rusia.




En el Tram




Tarde. Tram seis que pasa otra vez a ser nueve.
Los parques están vacios.
Theresn´t any body in the park
There is not body in the park
Sólo se llenan por la noche. A beber. ¡Beber! Beben como cosacos.
A galopar, a galopar… hasta enterrarlos en el mar…
Cambio Ooooooopera. Tram cuatro.
Ya nos lo voy conociendo. Y cuando ya lo conoces… te vas.
Siempre pasa lo mismo, cuando vas aclarándote en un lugar, te vas.
¡Bye! ¡Bye!

Parecemos Wolfgang Tillmans, “mirada transitoria, fortuita, incapaz de posarse más de unos segundos en cada palmo de los muchos países que recorre” “No permanecía más de dos o tres días en cada sitio para no diluir la inocencia y el asombro del primer impacto”






domingo, 6 de abril de 2014

Market-Hall



Nos acercamos en “tram” al MARKET-HALL. Está claro que es el mercado. El mercado es "guapete", no está mal. Pequeño. Coqueto. Tiene el mismo aire del de Oulu y del de Kuopio. Nos compramos unos “tirachinas”. No sé para que los queremos, para fastidiarnos posteriormente, seguro que acabamos "sacándonos" un ojo, seguro, y después lloraremos, pero nos los compramos. ¿Recuerdos oníricos de Zarra? 





Reflexionando


Paseando hacia el hotel vamos reflexionando, y cómo no, discutiendo, no me pises, me estás pisando tú, sobre las fotos. Muchas veces, infinidad de veces, no es la foto en sí, sino que es el análisis y razonamiento que de la misma, de la foto, hace el autor. Ulla con sus recuerdos de la niñez. Leigh con su provocación rozando el incesto. Muchas veces, pues… las fotos, “ni fú, ni fá”, pero la disquisición ha sido portentosa, grandiosa y deslumbrante. ¿pero y las fotos? ¡qué más da! “¿Qué te ha parecido?”, “¿y a tí?”, “les fotos una m****, pero la verborrea impresionant”. La foto del mar, que puede  ser una verdadera chorrada, deja de ser del mar, para filtrarse: “como un recuerdo de la niñez, ya que pasaba los veranos en Xàbia, en casa de la tía Leoncia, la cual, la tía, me llevaba a bañarme a la playa del Arenal, los domingos por la mañana”. ¿Metafísica? ¿Proustiano? No, real. Hay que saber encajar e introducir el producto. En el caso que nos ocupa, las fotos. Ya no vale hacer magníficas fotos. Hay que saber venderlas. Hay que olvidar el empirismo fotográfico y pasarnos al orden de lo simbólico. El orden de lo empírico sería el pasado, la oscuridad. El orden de lo simbólico el futuro, la luz. La oscuridad, la luz.



 



sábado, 5 de abril de 2014

Cable Factory

                        





Hacia Cable Factory. En el hotel lo conocen. Sospechamos, intuimos que la bajada al metro será espeluznante, por aquello del mar. Las sospechas se cumplen. La bajada es imponente. ¿La subida? aterradora y terrorífica. Por fin llegamos al final de nuestro calvario.  Are you fine? How are you? Are you O.K?  ¿blanco? Negro. Negro y Amarillo. Yes, We´re O. K. No nos gustan las alturas. No nos gustan las profundas y cavernosas escaleras de metro. 

Cable Factory. Sospechamos que son antiguas fábricas, remozadas en museos, salas de exposiciones, galerías, pasarelas… El guardia muy cortés nos atiende e informa. Hay una exposición de Ulla Jokisalo ¿queréis hablar con la autora? ¿con la autora? Nos quedamos descolocados, ¡¡hablar con la autora!!, perfecto. Es la primera vez, que en un museo, nos dicen que si queremos hablar con la autora. Nací en el bosque – nos cuenta- . Mis recuerdos son los árboles del bosque, mi madre cosiendo, una bombilla de 25 W, mis juegos de infancia… lo intento plasmar en imágenes. Nos muestra una de las fotos, en las que ha intentado esculpir y modelar sus recuerdos. El bosque, la bombilla, la lana… Venden los recuerdos, las historias… hay que hacer fotos, pero, y pensamos, que además, hay que saber vender el producto. ¡¡Ojo!! ¿La Directora? Nos pregunta si nos ha gustado. ¡¡La directora nos pregunta y todo!! ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya! Do you like it? Yes. We have spoken with the autor, respondemos. La gente muy educada, atenta y servicial. Salimos alucinados.