viernes, 26 de septiembre de 2014

Frente al lago Mälaren







Nos sentamos junto al lago. Pensamos que nadie nos ve, somos virtuales. Inverosímiles. El día es fantástico. Sol. Nubes. Viento. Una luz impresionante. Un guía busca a su grupo. E imaginamos, tan sólo imaginamos, que en algún lugar, el grupo estará buscando a su guía. ¿Llorarán? El guía llama al hotel. Sin respuesta. No saben donde está el grupo. Sigue buscando. ¿Los encontrará? La respuesta en el próximo viaje. ¿Habrán desaparecido con los ”trolls”? ¿Se los habrán comido los osos? La gente entra en una tienda de recuerdos que hay en la planta baja. Nos sentamos en un banco. ¡Ojo! A ver si nos pisan, como… no nos ven. ¿Y si sí nos ven y se hacen los suecos? Otra vez, frente al lago Mälaren. El día sigue siendo fantástico. Lo más impresionante la luz. No, no y no. No nos apetecía venir a Estocolmo, no nos apetecía y no nos apetece. Más claro imposible. Pero ¿Por qué? No hay una lógica coherente. Antojos. Rarezas. Caprichos. Necesitamos a Freud. ¿Nos entendería? ¿…?
- ¿Nos vamos a Tallinn?
- Yooooooooo?
- No, tú no, TODOS. La Panda.
- ¿Y qué hacemos en Tallinn?
- Lo mismo que en Estocolmo. Viajar.
- A mí no me gusta viajar. ¡¡Quiero volver a casa!!
-¿A casaaaaaaaaaaaaaaa? Si es fantástico, tía.
-Prefiero estar en mi casita.
-Vengaaaaaaaa.
- ¿A Tallinn?

Seguimos en Estocolmo.






viernes, 5 de septiembre de 2014

Ayuntamiento

Salimos hacia el Ayuntamiento. Viento, mucho viento. La verdad es que, de momento, no le encontramos el punto a Estocolmo. Exteriormente, el hotel es oscuro y feo. 




A distintos niveles, en paralelo, y por el exterior, atraviesan por delante del edificio del hotel las carreteras y las vías del ferrocarril. Nos da la sensación que parece Chicago, el metro de Chicago, nunca hemos estado en Chicago, tan sólo la hemos visto en películas, en fotos, pero nadie nos quita la sensación de estar en la ciudad americana. No hay ningún tipo de bucolismo. Los peatones cruzamos por debajo de las calzadas y de las vías del tren. La verdad que no es muy romántico. Aunque vamos chunguito… voy generando de menos a más. En el Ayuntamiento hay que pagar para entrar dentro del edificio. ¡¡Por supuesto, nosotros no pagamos!! Ventajas de ser virtuales. 




Puedes pasear gratuitamente por el patio y por el jardín. Una joven lo intenta, penetrar por lo bravo, pero queda en eso, en un vano intento, porque conseguirlo, no lo consigue. Los grupos llevan su adhesivo identificativo en la solapa. Ella, aunque está toda enfadada, no lo lleva. Nosotros como somos virtuales, sí lo hemos conseguido.

domingo, 31 de agosto de 2014

"Pa´l" Norte, otra vez.






Hoy toca otra vez cambio. Y la pregunta de hoy y la pregunta desde que iniciamos el viaje es ¿a qué coño vamos a Estocolmo? No sabemos el porqué, pero se nos ha atragantado. Eso de volver a subir… no nos gusta. Cuando salimos de viaje. Siempre de retorno. Al pesebre. Siempre bajando. Hacia casa. Al Sur. Porque el sur también existe.




El viaje en tren se nos hace larguito. Posiblemente porque vamos con los campos magnéticos cambiados. En negativo. Desde las diez a las quince horas. Cinco horas de tren. Teníamos, teníamos siempre teníamos, que haber cogido el tren de alta velocidad. Gotemburgo, Estocolmo, tres horas y poco. Pensamos que trayectos más largos podríamos realizar sin cansarnos tanto. El problema son las vibraciones. Si son positivas o negativas. Bosques. Lagos. Cereales. Vagarda. Falköping. Sköyde – hay un cuartel militar - Cereales. Orebro. Bosques. Bosques. Kóping – ¿un misil cohete? - Västerás – El lago Mälaren – Central Station. La T-Centralem la encuentramos rara. El  tren se ha detenido en la planta baja, junto al Arlanda Espress.




Después de todo el día deambulando entre bosques, lagos, más bosques y más lagos, en un tren borreguero de Sur a Norte y de Norte a Oeste, el recorrido es antinatural, por fin se decide, da la vuelta rodeando el lago Mälaren y llegamos a Estocolmo. Pero… sinceramente por quince euros ¿se puede pedir más?





Agotados. Mal.  Mal. Hemos llegado a contrapelo.

Frío. Frío.


Cenamos y a la cama. Dormimos de un tirón hasta las siete. Nos hacía falta

lunes, 28 de julio de 2014

El Archipiélago




Primera parada en Köpstadsö, un pequeño puertecito donde se puede atracar; en Styrsó hay una casa blanca, un bar y una barandilla vieja; notas que vamos tomando durante el viaje; Styrso Skaret; Donsö, pequeño pueblo con unas encantadoras casitas rojas en el puerto; Kärholmen, a la tripulación se les cae la barandilla al agua, hay que recogerla; Vràngö. 





Deducimos que el barco es como un autobús o un tranvía, “el correo”, nos parece que le dicen, el correo se detiene en cada uno de los pequeños puertecillos. La gente sube, baja. Descargan cajas de botellas de bebida. Botellas de Gas. Bicicletas. Y otros menesteres. 





En proa y con un viento fresco parecemos el capitán Nemo. En una de las islas, no recordamos cual, descienden una veintena de personas que se dirigen hacia una casa verde, ¿…? “El barco, que llega el barco”, grita un camarero a unos jóvenes que están tomando unas cervezas en la terraza.







Una japonesa que hablaba francés, inglés … nos pregunta sobre las islas. We don´t know. No somos de aquí. Somos turistas como tú. Nos pregunta si bajamos. Así es mi vida. Mi vida. Piedra como tú. Podemos dar una vuelta y volver en otro barco. Como tú. Piedra pequeña como tú. La tentación no vive arriba, está al lado, en cubierta de un “correo”. Once días, veinte países, treinta capitales. Si hay algo parecido a viajar es lo que hace esta oriental. A salto de mata. Eso es viajar. ¿Dónde vamos? No lo sé. ¿De dónde venimos? Creo que ya lo hemos olvidado. Canto que ruedas como tú. Así es mi vida. Mi vida. Piedra como tú. Y qué más da. Si nuestro destino es común. Común a todos.





Saltholmen


                                              


Tram 11. Pasaremos toda la mañana mirando al mar. “Mirando al mar soñé…”. Sin movernos mucho. Reposando. Relajando. Hay que recuperar. Al llegar a Satlholmen, pronuncian “Saltfelmén” bajamos. ¿Dónde va Vicente? Donde va la gente. Seguimos con la gente que también ha descendido del tranvía y que se dirige hacia unos barcos.
Pregunta - ¿quién pregunta? - se pregunta La Panda.
Tú.
¿Yooooo?
Sí, tú. Tu eres la lista.
¿Yooooooooo?
¿En inglés?
No va a ser en ruso, tía.
Pues si mi inglés es muy básicooooo.
Venga mujer. Ánimo.

¡Me “tocado”! Tras mi estrepitoso fracaso en el puerto de Gotemburgo no me atrevo a preguntar. La duda y la desconfianza hacen mella en mí. Temo otra frustración. Inspiro. El mundo no se hizo para los cobardes. Y la verdad es que si no me zambullo nunca cruzaré el Portet a nado. Pregunto a la señora, en inglés. ¿A qué hora salen los barcooooos? Me responde que, ya. ¿Dónde vaaaaan? Ni idea. ¿Y volver? En treinta minutos el número uno y dos y en dos horas el tres y cuatro. Eso si lo entiendooooo. Unos billetes para el de dos horas, le digo toda emocionada. Pero si somos virtuales. Además nos sirve el billete del tranvía, me apostilla. Explicación que también entiendo. ¡Qué subidón! A que resulta que mi inglés no es tan básico. Estoy contenta, por una vez he entendido y he conseguido que me entendiesen. Corro, desbordando felicidad. ¡Eeeeeh Panda, el barco número tres!!!!  Corremos hacia el barco número tres. Ya están soltando amarras. ¿Cuándo vuelve? En dos horas, dos horas y media. Perfecto. Coincide con la taquillera. ¡Vaya inglés que me utilizo! Por aproximadamente tres euros se puede navegar dos horas en barco. Conseguimos un mapa del recorrido en cubierta. 







domingo, 27 de julio de 2014

Plaza Gustav Adolf




En la plaza Gustav Adolf hay una feria de gastronomía. En todos los sitios es lo mismo. Ya no hay grandes diferencias. Prácticamente en las sociedades occidentales no hay unas diferencias ostensibles, matices sí, pero grandes diferencias no. Prácticamente nos vestimos igual, nos alimentamos igual… y casi sin percibirlo tenemos los mismos hábitos y costumbres. Los gustos y las modas se han uniformizado y La Tierra parece haber encogido. Mientras tanto, paradójicamente, todo el mundo piensa que cada vez es más  libre. En la feria gastronómica hay representados diversos lugares del mundo, entre ellos España. Paella con chorizo y guisantes. Chorizo y guisantes en una paella. ¡Dios mío! Chorizo y guisantes. 
Are you from Spain?
No, from Sweden.
¡Ah!!!
Non comment!!!!








sábado, 26 de julio de 2014

El Puerto






Hoy deambulamos por el puerto y nunca mejor dicho lo de deambular, porque no sabemos ni donde ir, ni donde volver, ¿sabemos de dónde venimos? ¿dónde vamos? Parecemos la canción del vagabundo. “Que importa saber quien soy ni de donde vengo ni por donde voy…” Vamos perdidos, desorientados. Cansados. El cansancio comienza a asomar. El edificio de la opera. ¿y…? Unos bancos. La gente que está sentada ni se mira. Si uno mira al norte, el otro al sur. Si al este, el otro al oeste. La soledad de la sociedad actual. Además las grandes urbes, pensamos, que favorecen el aumento de la soledad. Una soledad sin posibilidad de comunicación. Una soledad triste, melancólica.




 La verdad es que tras varios días de viaje, analizas, y no hablas con nadie.  Preguntamos a una chica sobre posibles viajes en barco. Ella no sé si nos ha entendido, a nosotros. Lo que está claro que nosotros no le hemos entendido nada, a ella. Nos hemos quedado igual que antes. ¡Acotaciones! ¡¡Estudiar más inglés!!!