Hoy deambulamos por el puerto y nunca mejor dicho
lo de deambular, porque no sabemos ni donde ir, ni donde volver, ¿sabemos de
dónde venimos? ¿dónde vamos? Parecemos la canción del vagabundo. “Que importa
saber quien soy ni de donde vengo ni por donde voy…” Vamos perdidos,
desorientados. Cansados. El cansancio comienza a asomar. El edificio de la
opera. ¿y…? Unos bancos. La gente que está sentada ni se mira. Si uno mira al
norte, el otro al sur. Si al este, el otro al oeste. La soledad de la sociedad
actual. Además las grandes urbes, pensamos, que favorecen el aumento de la
soledad. Una soledad sin posibilidad de comunicación. Una soledad triste,
melancólica.
La verdad es que tras varios días de viaje, analizas, y no hablas
con nadie. Preguntamos a una chica sobre
posibles viajes en barco. Ella no sé si nos ha entendido, a nosotros. Lo que
está claro que nosotros no le hemos entendido nada, a ella. Nos hemos quedado igual que
antes. ¡Acotaciones! ¡¡Estudiar más inglés!!!



No hay comentarios:
Publicar un comentario