sábado, 26 de julio de 2014

El Puerto






Hoy deambulamos por el puerto y nunca mejor dicho lo de deambular, porque no sabemos ni donde ir, ni donde volver, ¿sabemos de dónde venimos? ¿dónde vamos? Parecemos la canción del vagabundo. “Que importa saber quien soy ni de donde vengo ni por donde voy…” Vamos perdidos, desorientados. Cansados. El cansancio comienza a asomar. El edificio de la opera. ¿y…? Unos bancos. La gente que está sentada ni se mira. Si uno mira al norte, el otro al sur. Si al este, el otro al oeste. La soledad de la sociedad actual. Además las grandes urbes, pensamos, que favorecen el aumento de la soledad. Una soledad sin posibilidad de comunicación. Una soledad triste, melancólica.




 La verdad es que tras varios días de viaje, analizas, y no hablas con nadie.  Preguntamos a una chica sobre posibles viajes en barco. Ella no sé si nos ha entendido, a nosotros. Lo que está claro que nosotros no le hemos entendido nada, a ella. Nos hemos quedado igual que antes. ¡Acotaciones! ¡¡Estudiar más inglés!!! 







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