Salimos hacia el Ayuntamiento. Viento, mucho
viento. La verdad es que, de momento, no le encontramos el punto a Estocolmo.
Exteriormente, el hotel es oscuro y feo.
A distintos niveles, en paralelo, y
por el exterior, atraviesan por delante del edificio del hotel las carreteras y
las vías del ferrocarril. Nos da la sensación que parece Chicago, el metro de
Chicago, nunca hemos estado en Chicago, tan sólo la hemos visto en películas,
en fotos, pero nadie nos quita la sensación de estar en la ciudad americana. No
hay ningún tipo de bucolismo. Los peatones cruzamos por debajo de las calzadas
y de las vías del tren. La verdad que no es muy romántico. Aunque vamos
chunguito… voy generando de menos a más. En el Ayuntamiento hay que pagar para
entrar dentro del edificio. ¡¡Por supuesto, nosotros no pagamos!! Ventajas de
ser virtuales.
Puedes pasear gratuitamente por el patio y por el jardín. Una
joven lo intenta, penetrar por lo bravo, pero queda en eso, en un vano intento,
porque conseguirlo, no lo consigue. Los grupos llevan su adhesivo
identificativo en la solapa. Ella, aunque está toda enfadada, no lo lleva. Nosotros como somos virtuales, sí lo hemos conseguido.


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