miércoles, 2 de julio de 2014

Por la calle





Preguntamos a una vejeta, escribimos vejeta sin ningún ánimo despectivo, al contrario, vieja nos sonaba muy duro, muy rudo, y como era pequeña de estatura, se nos ocurre vejeta, que nos informa, en inglés, de todo lo humano y parte de lo divino de Gotemburgo, comparando, mucho mejor, pero mucho mejor, que en la Oficina de Turismo. Es curioso, setenta, ¿quizás ochenta años? y hablando en inglés con unos extranjeros, sin ningún temor, relajada, sonreía y nos miraba a los ojos, ¿pero nos veía?, ¿no somos una fantasía, una ilusión?, ¿o somos una situación imaginada que puede llegar a ser real?, decíamos, que nos hablaba, al tiempo que gesticulaba y nos cogía del brazo. Mientras… lo dejamos ahí. Punto y final. ¡Para inteligentes!

No hay comentarios:

Publicar un comentario