lunes, 21 de julio de 2014

Dentro del museo







No utilicen las cámaras, nos dicen. ¿Nos ven? o ¿Nos adivinan? ¡Ya! Ya las hemos utilizado. Efectivamente ya las habíamos utilizado. Tras patearnos la planta baja subimos al último piso, para poder ir bajando por las escaleras, no subiendo, sino descendiendo, la ley del mínimo  esfuerzo, hay que regular. En la última planta podemos contemplar cuadros de Monet, Manet, Picasso, Renoir… ¿continuamos? Para qué, sería interminable. Nos “impresiona” la luz y las pinceladas de los impresionistas. Por favor, la cámara- nos dicen. Ya, hombre, ya. Que pesados con la cámara. Pues entonces, ¿nos ven? No somos virtuales que dice Mickel. A que el virtual es Mickel y nos está engañando. Nos la escondemos tras la espalda. No nos sirve de nada. El vigilante nos vigila. ¿A nosotros? ¿A la cámara? ¿A ambos siete? Lo miramos. Nos mira. Sonreímos. Nos reímos. Ni se inmuta. Su gesto, de pocos amigos.





No hay comentarios:

Publicar un comentario