Entramos en
el museo / centro de exposiciones. Es gratuito. La planta baja dedicada a la
fotografía. El resto, cuadros de famosos pintores. En las fotos, de las que hay
varias exposiciones, no hay ni una sola foto social-comprometida, ¿cómo lo ves?
Con que foto social-comprometida. Siempre dando la "coña" con la foto social. Sobre
todo para los que no captamos este tipo de imágenes. Insistimos. No nos gusta el documentalismo de tripas fuera y
estómagos sangrientos. No nos gusta. No. Reconocemos que cumple una función
social de denuncia, no vamos a ser tan pueriles de negarlo, somos virtuales,
pero no pueriles, pero no nos imaginamos captando este tipo de imágenes. Todos
tenemos en la mente, los nombres de consagrados fotógrafos documentalistas,
algunos dejaron su vida en el empeño, que llenaron la fotografía de dignidad,
algunas veces hasta consiguieron modificar modos de vida. No, no diremos
nombres. “Recuerdo que leí un magnífico libro de fotografía, de un prestigioso
fotógrafo, en el que defendía y argumentaba que la fotografía debe ser
testimonial y representar los hechos cotidianos y relevantes que van acaeciendo
en nuestro entorno social. Para él, otro tipo de foto no existe”. Nosotros no
somos tan radicales, pero… puestos a escoger… nos quedamos con la foto
intimista y personal, que puede ser un bello documento, pero la “visceral”…
pues, repetimos, como que no nos gusta. Posiblemente una de las grandezas de la
fotografía resida en la pluralidad de criterios. Si todos pensásemos igual… la
vida sería muy aburrida, como dicen los
psicólog@s.

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