miércoles, 12 de marzo de 2014

KUOPIO











Techos nuevos, caras nuevas. Paredes nuevas, caras nuevas. Nuevas sensaciones. Nuevas impresiones y emociones. Hombre, doña cámara… usted por aquí. Nuevo hotel. Nuevo día. Cámara en mano. Vagabundeamos, deambulamos por las adoquinadas calles, vigiladas por encantadoras y atractivas casas pintadas de chillones colores, hasta el puerto fluvial, lacustre, será lacustre, de lago. La barriada, que une el lago con el hotel,  tiene unas casas de madera, pintadas de azul y amarillo que son una “pasada”. No vamos a añadir más adjetivos, una “pasada”. Aunque sospechamos, que si las casas de madera se caen, ya no se renuevan, se construyen lozanos apartamentos, que no están mal, pero…  ya no son las tradicionales casas, ya que junto a las antiguas y coloridas casas de madera, hay modernos edificios residenciales. Las recientes viviendas también son agraciadas, pero carecen de solera y raigambre.  Recelamos que serán caras de mantener, las casas de madera, apuntamos, de ahí el cambio, de lo veterano a lo actual. 








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