sábado, 22 de marzo de 2014

Helsinki





Llegamos a Helsinki. El hotel está a dos pasos mal contados de la Estación de tren. Por hoy no cogemos taxi. La habitación bien, iluminada, con mucha luz natural. Por unas ventanas observamos la plaza y por las otras la calle. Nos tumbamos en la cama. Poco a poco nos abstraemos, nos recogemos y nos adormecemos, nos quedamos totalmente traspuestos … zooommm … zooommmm … zooommm... somos pequeños y estamos cansados. Nos despertamos. ¿Qué me pasa? ¿Dónde estamos? Ahora recordamos. Estamos en Helsinki. En el hotel. ¡Dios mío! Son las siete de la mañana. Dieciocho horas durmiendo. ¡Puafff! Parece que estemos en otra dimensión. En un agujero negro.  En una eternidad. ¿Fluctuación cuántica?








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