miércoles, 26 de marzo de 2014

Suomalina








Paseando hasta el puerto. Embarcamos en el barquito que va a Suomalina, fortaleza edificada sobre unas islas. Estamos leyendo el folleto turístico, luego somos unos turistas, no, no queremos ser unos turistas, Suomenlinna, en finés, o Sveaborg, en sueco, es una fortaleza construida sobre seis islas, en Helsinki, la capital de Finlandia. Está claro. Forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y es un lugar muy turístico. Seguimos leyendo, “Suecia…  comenzó a a construir la fortaleza en 1748, como medida de protección contra el expansionismo de la Rusia Imperial”. Nos saltamos al responsable de la construcción y observamos que… ¡jolín! aquí hay mucho que ver y mucho que andar. Ni paseamos, ni andamos. Tan sólo vemos. Nos sentamos a ver pasar el tiempo. ¿Se puede ver pasar el tiempo? El tiempo no pasa tío, pasamos nosotros.








 




martes, 25 de marzo de 2014

De museos







Entramos en el Museo de Historia de Helsinki. Están haciendo unas películas interesantes, pero como le decimos a la chica, “las películas son muy sugerentes y atractivas pero… es una pena, hablan en finlandés, finés, no entendemos nada”. “Finis”. Are you finis? No, We´re from Spain. 
Seguimos entrando en galerías...







domingo, 23 de marzo de 2014

Plaza del Senado







Cámara en ristre, cual caballeros de la Edad Media, y a la calle, “… que ya es hora de pasearnos a cuerpo…” Nos llegamos hasta la plaza del Senado, la plaza más fotografiada de Helsinki, es el lugar donde estacionan los autobuses turísticos, donde se arremolinan los turistas… donde topas con los turistas, donde chocas con los turistas, ¿todos son turistas? Llegamos a especular que sí, todos son turistas. Entramos en una tienda de suvenires, nos habla en italiano, somos españoles, le decimos que venimos de Rovaniemi, nos comenta que en Rovaniemi hace frío y que hay mosquitos, muchos mosquitos. Frío sí, mosquitos no vimos ni uno. ¿los mosquitos conviven con el frío? Los osos sí, pero ¿los mosquitos? La Catedral, la escalera es impresionante. ¿Cómo, no? La escalera está llena de turistas. Estatua de M. Lutero. Tras arduo ascenso, sorteando turistas, llegamos a la cumbre, entramos en el edificio de la catedral. Están tocando el órgano. “Toccata y Fuga de J. Sebastian Bach”, nos parece que en Re menor. Nos pasaríamos horas y horas escuchándola, como el capitán Nemo de “Veinte mil leguas de viaje submarino”. Nos sentamos. Escuchamos. Prestamos atención, agudizamos el oído. Trascurre el tiempo. ¿Cuánto? ¿Otro agujero negro? ¿Otra fluctuación cuántica? No lo sabemos, no nos importa. No tenemos prisa. Salimos de la catedral. Descendemos la escalera. Unos autobuses están descargando más turistas. Nosotros descendiendo las escaleras, los turistas descienden del autobús. Nos encontramos en la explanada. Nos observamos. Intentan rodearnos. Salimos huyendo ante la masa turística. Nos atacan. ¡Eh, vosotros! ¡La Panda! Qué vosotros sois unos turista más. ¿Nosotros turista? Jamás. No, no queremos ser turistas. Somos ciudadanos del mundo. Viajeros. ¡¡La Panda!!














sábado, 22 de marzo de 2014

Helsinki





Llegamos a Helsinki. El hotel está a dos pasos mal contados de la Estación de tren. Por hoy no cogemos taxi. La habitación bien, iluminada, con mucha luz natural. Por unas ventanas observamos la plaza y por las otras la calle. Nos tumbamos en la cama. Poco a poco nos abstraemos, nos recogemos y nos adormecemos, nos quedamos totalmente traspuestos … zooommm … zooommmm … zooommm... somos pequeños y estamos cansados. Nos despertamos. ¿Qué me pasa? ¿Dónde estamos? Ahora recordamos. Estamos en Helsinki. En el hotel. ¡Dios mío! Son las siete de la mañana. Dieciocho horas durmiendo. ¡Puafff! Parece que estemos en otra dimensión. En un agujero negro.  En una eternidad. ¿Fluctuación cuántica?








viernes, 21 de marzo de 2014

Abandonamos,con nostalgia, Kuopio



A la salida del hotel le halagamos los oídos a la recepcionista. Siempre se agradece. ¡Qué si el lugar es fantástico! ¡Qué nos hemos quedado enamorados de Kuopio! ¡Qué si la barriada es maravillosa! ¡Qué nos han encantado las casas de madera! ¡Qué si esto! ¡Qué si lo otro!  ¡Qué si lo de más allá! Tanto lisonjeo produce sus efectos. "The next year a suite for 150 €", nos dice la "manager", que se ha sumado al galanteo. Habrá que pensarlo. Quince o veinte días  aquí con un coche alquilado, creemos que no estaría nada mal. ¿Pero quién conduce? Ni tenemos edad, ni licencia. Recorriendo lagos, ríos y bosques. Vuelven a aparecer los sueños. La cabaña, el lago, el río, el bosque … ¿habrá osos? Yo vivo en una casa amarilla, aquí al lado, añade la "manager". ¡Oh! el sueño de nuestra vida. Las que nos adulan, ahora, son ellas a nosotros, La Panda. Nos dejamos agasajar. ¿Volveremos a Kuopio? No lo sabemos. ¿Pero quién conduce?  ¿Y habrá osos?



















martes, 18 de marzo de 2014

La "Guagua"

            







Plan del día. Coger un trenecillo y darle una vuelta a Kuopio. Preguntamos en recepción. El tren ya no circula. También es lástima. El último día, ayer. Vaya putada. Vamos andando por el parque, vamos pensando, “igual tenemos suerte”, porque, o lo hemos soñado, o lo hemos visto esta mañana, al tren, nos referimos. Efectivamente, habíamos recorrido veinte metros mal contados, cuando nos encaramos con el tren, que desde la otra parte del parque busca el hotel. No lo habíamos soñado. Desde los ventanales de la habitación lo habíamos percibido de buena mañana. No era un sueño, no. Vuelta atrás. Oye, que sí, que hay tren. ¡Sorry! Pensábamos que no. Habían telefoneado a información y turismo, preguntando por el trenecillo, muy amables. Pues es que sí. Subimos al tren. Hace un frío del carajo. Y las suspensiones ni se sabe, o sea que no tiene. Pero el viaje, a pesar del frío y del viento, y de las no-suspensiones merece la pena.  Pasa por el puerto, playa – nobody - , - there isn´t anybody at the beach -, - there is nobody -, ¿y las escandinavas desnudas?, atraviesa paralelo al campo de deportes, va circundando unas calles hasta llegar a la plaza, donde se detiene, última parada. 






¿Podemos volver al hotel en el tren? Yes, not problema. Yo solo hablo “sabo”. No importa, nos aclaramos. Nos aclaramos en “sabo”. Nos aclaramos  por señas, nos aclaramos por gestos o nos aclaramos por mímica. Pero nos aclaramos y eso es lo importante. La comunicación, sea como fuere.  A los fineses les gustan las máquinas de azar, de juego, vaya, hay maquinitas en todos los centros comerciales, y no suelen estar vacías. Oficina de Turismo, un buen mapa. Lo nuestro son los mapas. Largas discusiones sobre los mapas, sin llegar a ningún acuerdo. ¿Dónde vamos? No sé. Donde sea… Pero ¿dónde vamos? Volvemos en el tren. Do you remember? Yes. Seguimos entendiéndonos. Lengua, gestos, mímica, ademanes. Subimos en el tren. Nos sentamos. Sigue haciendo frío. Un frío terrible. Hasta el hotel sin dar un paso.







domingo, 16 de marzo de 2014

Hola








Si nos ves, ¿será señal ineludible que existimos? Aunque a veces se ven cosas que no existen. Si no nos ves, nos replantearemos seriamente nuestra molecular existencia.



Seguimos en Kuopio






Tras el desayuno, lo de siempre, néctar, miel, jalea real, propóleo…, a la Market Plaza. Sin querer, la calle va picando hacia arriba. Pasamos por el mercado, coqueto y pequeño, tiene el mismo aire que el de Oulu. En una de las paradas, hay queso, cantidad de quesos, aunque a nosotros lo que nos gusta es la miel, própolis, jalea real…. Rodeamos el Ayuntamiento. Una tienda erótica, este negocio no falla, el sexo. Si del sexo se pudiese contar todo… sería un bombazo. Peor que un “sunami”. Pero sospechamos que no se puede contar. Se puede contar lo que se sabe, pero lo que no se sabe… no se puede contar. Luego no se puede contar. Oficina de turismo. Callejeamos por la zona. Las casas son primorosas, encantadoras, atractivas, sugestivas…







sábado, 15 de marzo de 2014

Paseando por Kuopio








Subimos, al azar, ¿o estábamos predeterminados?, por una calle encantadora hasta el jardín que está situado enfrente del hotel y desde el jardín escalamos hasta la Iglesia. Kirkko, La Catedral.  Silencio. “click”. Ssss. Silencio.













jueves, 13 de marzo de 2014

Por el lago







Llegamos al puerto. Observamos. Fisgoneamos. Subimos, sin empujar, ¡eh!, ¡¡qué me tiras!!, en un barco que hace un recorrido de unos noventa minutos, ¿quieres estarte quieto?, desde las once hasta las doce y media, es lo estándar, lo clásico, por el lago.  









miércoles, 12 de marzo de 2014

KUOPIO











Techos nuevos, caras nuevas. Paredes nuevas, caras nuevas. Nuevas sensaciones. Nuevas impresiones y emociones. Hombre, doña cámara… usted por aquí. Nuevo hotel. Nuevo día. Cámara en mano. Vagabundeamos, deambulamos por las adoquinadas calles, vigiladas por encantadoras y atractivas casas pintadas de chillones colores, hasta el puerto fluvial, lacustre, será lacustre, de lago. La barriada, que une el lago con el hotel,  tiene unas casas de madera, pintadas de azul y amarillo que son una “pasada”. No vamos a añadir más adjetivos, una “pasada”. Aunque sospechamos, que si las casas de madera se caen, ya no se renuevan, se construyen lozanos apartamentos, que no están mal, pero…  ya no son las tradicionales casas, ya que junto a las antiguas y coloridas casas de madera, hay modernos edificios residenciales. Las recientes viviendas también son agraciadas, pero carecen de solera y raigambre.  Recelamos que serán caras de mantener, las casas de madera, apuntamos, de ahí el cambio, de lo veterano a lo actual. 








sábado, 1 de marzo de 2014

Viajeros al tren






    


 Subimos al tren con el tiempo justo. ¡Vaya! El mismo tren, rematamos el trabajo sentándonos en los mismos asientos, donde continúa el chicle pegado, que conste que nosotros no lo pegamos,  ya iba pegadito, en el que realizamos el trayecto de Rovaniemi a Oulu. ¡Uy! Nos saludan. ¡Imposible! No nos conoce nadie, además somos virtuales, no nos ven. El borreguero. Destino Kuopio. Kuopio está en el centro de Finlandia. ¡No me metas el dedo en ojo! ¡A que te doy dos leches! ¡Qué agresivos! ¡Hombres! ¡¡Abejas!!