lunes, 28 de julio de 2014

El Archipiélago




Primera parada en Köpstadsö, un pequeño puertecito donde se puede atracar; en Styrsó hay una casa blanca, un bar y una barandilla vieja; notas que vamos tomando durante el viaje; Styrso Skaret; Donsö, pequeño pueblo con unas encantadoras casitas rojas en el puerto; Kärholmen, a la tripulación se les cae la barandilla al agua, hay que recogerla; Vràngö. 





Deducimos que el barco es como un autobús o un tranvía, “el correo”, nos parece que le dicen, el correo se detiene en cada uno de los pequeños puertecillos. La gente sube, baja. Descargan cajas de botellas de bebida. Botellas de Gas. Bicicletas. Y otros menesteres. 





En proa y con un viento fresco parecemos el capitán Nemo. En una de las islas, no recordamos cual, descienden una veintena de personas que se dirigen hacia una casa verde, ¿…? “El barco, que llega el barco”, grita un camarero a unos jóvenes que están tomando unas cervezas en la terraza.







Una japonesa que hablaba francés, inglés … nos pregunta sobre las islas. We don´t know. No somos de aquí. Somos turistas como tú. Nos pregunta si bajamos. Así es mi vida. Mi vida. Piedra como tú. Podemos dar una vuelta y volver en otro barco. Como tú. Piedra pequeña como tú. La tentación no vive arriba, está al lado, en cubierta de un “correo”. Once días, veinte países, treinta capitales. Si hay algo parecido a viajar es lo que hace esta oriental. A salto de mata. Eso es viajar. ¿Dónde vamos? No lo sé. ¿De dónde venimos? Creo que ya lo hemos olvidado. Canto que ruedas como tú. Así es mi vida. Mi vida. Piedra como tú. Y qué más da. Si nuestro destino es común. Común a todos.





Saltholmen


                                              


Tram 11. Pasaremos toda la mañana mirando al mar. “Mirando al mar soñé…”. Sin movernos mucho. Reposando. Relajando. Hay que recuperar. Al llegar a Satlholmen, pronuncian “Saltfelmén” bajamos. ¿Dónde va Vicente? Donde va la gente. Seguimos con la gente que también ha descendido del tranvía y que se dirige hacia unos barcos.
Pregunta - ¿quién pregunta? - se pregunta La Panda.
Tú.
¿Yooooo?
Sí, tú. Tu eres la lista.
¿Yooooooooo?
¿En inglés?
No va a ser en ruso, tía.
Pues si mi inglés es muy básicooooo.
Venga mujer. Ánimo.

¡Me “tocado”! Tras mi estrepitoso fracaso en el puerto de Gotemburgo no me atrevo a preguntar. La duda y la desconfianza hacen mella en mí. Temo otra frustración. Inspiro. El mundo no se hizo para los cobardes. Y la verdad es que si no me zambullo nunca cruzaré el Portet a nado. Pregunto a la señora, en inglés. ¿A qué hora salen los barcooooos? Me responde que, ya. ¿Dónde vaaaaan? Ni idea. ¿Y volver? En treinta minutos el número uno y dos y en dos horas el tres y cuatro. Eso si lo entiendooooo. Unos billetes para el de dos horas, le digo toda emocionada. Pero si somos virtuales. Además nos sirve el billete del tranvía, me apostilla. Explicación que también entiendo. ¡Qué subidón! A que resulta que mi inglés no es tan básico. Estoy contenta, por una vez he entendido y he conseguido que me entendiesen. Corro, desbordando felicidad. ¡Eeeeeh Panda, el barco número tres!!!!  Corremos hacia el barco número tres. Ya están soltando amarras. ¿Cuándo vuelve? En dos horas, dos horas y media. Perfecto. Coincide con la taquillera. ¡Vaya inglés que me utilizo! Por aproximadamente tres euros se puede navegar dos horas en barco. Conseguimos un mapa del recorrido en cubierta. 







domingo, 27 de julio de 2014

Plaza Gustav Adolf




En la plaza Gustav Adolf hay una feria de gastronomía. En todos los sitios es lo mismo. Ya no hay grandes diferencias. Prácticamente en las sociedades occidentales no hay unas diferencias ostensibles, matices sí, pero grandes diferencias no. Prácticamente nos vestimos igual, nos alimentamos igual… y casi sin percibirlo tenemos los mismos hábitos y costumbres. Los gustos y las modas se han uniformizado y La Tierra parece haber encogido. Mientras tanto, paradójicamente, todo el mundo piensa que cada vez es más  libre. En la feria gastronómica hay representados diversos lugares del mundo, entre ellos España. Paella con chorizo y guisantes. Chorizo y guisantes en una paella. ¡Dios mío! Chorizo y guisantes. 
Are you from Spain?
No, from Sweden.
¡Ah!!!
Non comment!!!!








sábado, 26 de julio de 2014

El Puerto






Hoy deambulamos por el puerto y nunca mejor dicho lo de deambular, porque no sabemos ni donde ir, ni donde volver, ¿sabemos de dónde venimos? ¿dónde vamos? Parecemos la canción del vagabundo. “Que importa saber quien soy ni de donde vengo ni por donde voy…” Vamos perdidos, desorientados. Cansados. El cansancio comienza a asomar. El edificio de la opera. ¿y…? Unos bancos. La gente que está sentada ni se mira. Si uno mira al norte, el otro al sur. Si al este, el otro al oeste. La soledad de la sociedad actual. Además las grandes urbes, pensamos, que favorecen el aumento de la soledad. Una soledad sin posibilidad de comunicación. Una soledad triste, melancólica.




 La verdad es que tras varios días de viaje, analizas, y no hablas con nadie.  Preguntamos a una chica sobre posibles viajes en barco. Ella no sé si nos ha entendido, a nosotros. Lo que está claro que nosotros no le hemos entendido nada, a ella. Nos hemos quedado igual que antes. ¡Acotaciones! ¡¡Estudiar más inglés!!! 







miércoles, 23 de julio de 2014

+ Haga








Se respira tranquilidad. Relax. El Silencio habla, como en el Maestrazgo, “donde el silencio habla”. Las calles perpendiculares a la principal están totalmente vacías, no hay ni un alma, o casi ningún alma. El silencio habla. Como si no viviese nadie. Ni siquiera hay coches aparcados. Vacuas. Volvemos a la calle principal. A Haga Nygata. Un par de chicas haciendo calceta. Un señora vende trastos viejos. 




La gente que vive en Haga, sentada en el exterior parece que esté apostada en una exposición. ¿Un reclamo turístico? Unos pocos turistas deambulan contemplando escaparates y personas. Nos cruzamos. La gente solo pasea por la calle principal. Las perpendiculares siguen vacías. 






Escaparate con zuecos. La fruta, en el exterior y en cestas, de una frutería, tiene buena pinta. Al final de la calle hay una farmacia. Algunas personas salen de un bar con una bandeja repleta de comida que se sientan a engullir en unas mesitas que hay en la acera. Nunca nos ha gustado comer al aire libre. Siempre pensamos que puede caer una mosca. Una cagada de pájaro. Basura de una ventana. Que sé yo. No nos gusta. Comer en el comedor. Nuestro propóleo, miel, néctar, jalea…






lunes, 21 de julio de 2014

Haga






Nos dirigimos a Haga. Con una calle peculiar y pintoresca. Haga Nygata. El barrio es singular y característico. Lo que no tenemos muy claro es la idiosincrasia de los habitantes del barrio ¿Hippies?, el último reducto ¿Alternativos?, tampoco sabemos muy exactamente la definición del término alternativos, pero se acopla. ¿Artesanos?, lo deducimos porque hay bastantes tiendas de artesanía. El barrio, dicen, mantiene el carácter y la personalidad del siglo XVIII, nosotros, nos parece, que no estuvimos en el siglo dieciocho por aquí. Planta baja y dos pisos. Antiguamente la planta baja era de madera y los pisos de piedra. Actualmente, y por miedo a los incendios, nos suena que, por lo poco que entendemos y lo que traducimos de los folletos turísticos, que suelen ir en inglés y en sueco, toda la construcción es de piedra. Paseamos. Observamos. Contemplamos. Miramos escaparates. Seguimos paseando.