Ya estamos en Tallinn.
Virtualmente, pero estamos, que no es poco. To the hotel Telagraaf. ¿Ya saaaaabeeeees
el hoooooteeeeel y tooooodooooo? O. K. Es el hotel de los rusos ricos. En su
época, el mejor hotel de Tallinn. Confesiones del taxista. Amable y
conversador. También nos especifica que habla estón, finés, sueco y un poco de
ruso. Por lo visto el finés y la lengua de Estonia son bastante similares.
¡Hombre! Le falta conocer la que nosotros mejor conocemos, el español. ¿El
taxista, nos ve? A trancas y barrancas, y con nuestro básico inglés nos vamos
aclarando. ¿Nos oye? Esto de ser virtual es muy complicado. “Unos” nos ven y
“Otros” ni flores. Nos deja a unos escasos cincuenta metros de la puerta del hotel.
De aquí no puedo pasar. Es el casco antiguo. No tengo licencia. Algunos taxis,
sí la tienen, yo no. “Tranqui”, tío. Descendemos y arrastrando el baulito, con
sus ruedecitas, llegamos hasta la puerta
del hotel. Por lo visto era el antiguo edificio de Telégrafos. Telegraaf. Post.
Telefon.
martes, 20 de enero de 2015
Destino Tallinn
De incógnito en el barco y hacia Tallinn. El barco
enorme, parece un rascacielos flotante.
¿Se hundirá? No seas “gafe”. ¡¡Cómo se
va a Hundir!!!!! Algunos se hunden. ¡¡La madre que ** +++++!!!! ¿recuerdas
aquel que acercándose a la costa la pifió? ¡¡¡Cómo lo vuelvas a mentar… te tiró
por la borda!!! ¡asesina! Aaaaaaaa veeeer si callaaamos. Nos acomodamos en un
sofá.
Esperemos que no nos pisen. A ver si viene un turista y se sienta encima.
¡¡Quieres callar!! So gafe. Nadie nos ve, somos invisibles, incorpóreos, etéreos. ¿Yoooooooooooooo? Sí, tú. ¡¡Joliiiiin!! ¡¡Qué palabras!! Yo no soy esoooooo. Tu eres una elipsis metafísica. ¿Yooooooooooo? Sí, tú. Yo no soy esoooooooooo.
El barco se mueve.
Destino Tallinn.
domingo, 7 de diciembre de 2014
Under the bridges of Stockolhm
Ayer no subimos en el correo del archipiélago y hoy
para compensar nos subimos en un barco “Under the bridges of Stockolhm”, de
estos barcos horteras y turísticos que te dan una vuelta por la ciudad. ¡Qué
diferencia con el correo de Gotemburgo! Estos barcos, los turísticos, con
patéticos, horribles, además de caros. Nosotros, es obvio, no pagamos. Ya se sabe... somo svirtuales. Ni siquiera sabemos porque hemos subido.
A la derecha no sé que, va comentando la guía, a la izquierda pueden observar…
Cruzamos unas esclusas. Durante un momento del recorrido diluvia. El agua
golpea con fuerza contra los cristales.
Durante unos minutos no se puede
contemplar nada. Observamos como las gotitas se deslizan dibujando figuras
caprichosas. Algunas quedan estáticas unos segundos y de pronto comienzan su
recorrido sinuoso. El barco tiene goteras. La gente
cambia de asiento huyendo del agua. Milagrosamente al bajar no llueve
y tenemos la suerte de no mojarnos. Odiamos mojarnos. No nos gusta la lluvia. ¡¡Encogemos!! ¿Los entes virtuales encogemos? Los virtuales no lo sé, los entes de trapo...sí. Estocolmo debería ser bastante espesita, muchos de los barrios se reformaron
aprovechando momentos coyunturales determinados, haciendo la ciudad más limpia
y más habitable. El norte de Europa nos resulta espesito. Bueno con el frío,
pensamos, que se colocarían la ropa en Septiembre y no se la quitarían
hasta el mes de Marzo o Abril. La
mayoría de barrios son nuevos. Por lo visto, más que por lo visto, por lo oído,
aprovechando ciertas oportunidades socio-económicas derruyeron lo antiguo y
restablecieron unas viviendas más dignas. Hoy en día Estocolmo es una ciudad a
tener en cuenta. Una ciudad referente en cuanto a reciclaje y entorno natural.
¿Nos vamos a Tallinn?
Y dale con Tallinn.
No está programado.
¡¡Y qué más da!!!!
miércoles, 5 de noviembre de 2014
martes, 4 de noviembre de 2014
Seguimos en...
Hoy. Al abandonar el hotel, lo primero que nos
encontramos es un indigente rebuscando en un cubo de basura. El corazón nos da
un vuelco.
¿Dónde quedaban aquellas historias de Mari y de Nicolás sobre Suecia?
Y los libros que nos leía Mickel. “Suecia, infierno y paraíso”. “Europa, pecado
y virtud”. Donde quedaba aquello de que en la nación sueca, un paraíso, todo
eran virtudes. ¿Dónde queda la sociedad del bienestar? En la sociedad del
bienestar hay gente en los contenedores cogiendo basura. ¿Es real lo que estamos
viendo o quizás son alucinaciones? Seguimos andando. Cruzamos un puente. Por debajo
un canal, donde fluye el agua, que comunica el lago Mälaren y el mar. Debíamos
de haber leído con anterioridad al detective Kurt Wallander, que reflexiona,
igualmente, desde la ciudad sueca de Ystad, donde ha quedado la sociedad sueca.
¿Cómo han sido posible tantos cambios? Llegamos al casco antiguo de la ciudad.
Gamla Stam. Pintoresco. Nos sentamos en una plazoleta. Mitad en sombra y la
otra mitad iluminada por un agradable y cálido sol. Llega una señora
completamente sola. Se sienta en un banco junto al nuestro. ¿Nos ve? Se come un
bocadillo sola. Se come la fruta, una pieza. Y un yogurt. Sigue sola. Y termina
autorretratándose, también sola. ¿Sociedad del bienestar?
¿Nos vamos a Tallinn?
¿A Talliiiiinn? ¿A queeeeeeeeeeeeé?
Pues aTallinn
martes, 28 de octubre de 2014
Seguimos en Estocolmo
Seguimos en Estocolmo. Tras el desayuno, salimos
buscando la Central Station. Seguimos preguntándonos el porqué de esta enfática
aventura y no conseguimos dar con la respuesta. Ya tenemos la respuesta. ¿Por
qué insistes? ¿Yoooooooo? Ya tienes la respuesta. Experiencia. Conocimiento. Vivencia. Aprendizaje. Un sinnúmero de días deambulando por Europa. Yo quiero volver a mi
casa. Europa. Estocolmo. Ahora vivimos el presente, estamos en Estocolmo. La gente,
afable, cordial, amable y simpática. Te ayudan en todo lo posible. Educados.
Solícitos. Aunque limpia, lo que se dice limpia, la ciudad, no está mucho. Ni
la estación, ni la ciudad. Nos decepciona. Esperábamos otra cosa, no sabemos
qué, pero otra cosa.
¿Nos vamos a Tallinn?
¿A Tallinn?
viernes, 26 de septiembre de 2014
Frente al lago Mälaren
Nos sentamos junto al lago. Pensamos que nadie nos
ve, somos virtuales. Inverosímiles. El día es fantástico. Sol. Nubes. Viento.
Una luz impresionante. Un guía busca a su grupo. E imaginamos, tan sólo
imaginamos, que en algún lugar, el grupo estará buscando a su guía. ¿Llorarán? El
guía llama al hotel. Sin respuesta. No saben donde está el grupo. Sigue
buscando. ¿Los encontrará? La respuesta en el próximo viaje. ¿Habrán
desaparecido con los ”trolls”? ¿Se los habrán comido los osos? La gente entra en una tienda de recuerdos que
hay en la planta baja. Nos sentamos en un banco. ¡Ojo! A ver si nos pisan,
como… no nos ven. ¿Y si sí nos ven y se hacen los suecos? Otra vez, frente al
lago Mälaren. El día sigue siendo fantástico. Lo más impresionante la luz. No,
no y no. No nos apetecía venir a Estocolmo, no nos apetecía y no nos apetece.
Más claro imposible. Pero ¿Por qué? No hay una lógica coherente. Antojos. Rarezas.
Caprichos. Necesitamos a Freud. ¿Nos entendería? ¿…?
- ¿Nos vamos a Tallinn?
- Yooooooooo?
- No, tú no, TODOS. La Panda.
- ¿Y qué hacemos en Tallinn?
- Lo mismo que en Estocolmo. Viajar.
- A mí no me gusta viajar. ¡¡Quiero volver a casa!!
-¿A casaaaaaaaaaaaaaaa? Si es fantástico, tía.
-Prefiero estar en mi casita.
-Vengaaaaaaaa.
- ¿A Tallinn?
Seguimos en Estocolmo.
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