Ya estamos en Tallinn.
Virtualmente, pero estamos, que no es poco. To the hotel Telagraaf. ¿Ya saaaaabeeeees
el hoooooteeeeel y tooooodooooo? O. K. Es el hotel de los rusos ricos. En su
época, el mejor hotel de Tallinn. Confesiones del taxista. Amable y
conversador. También nos especifica que habla estón, finés, sueco y un poco de
ruso. Por lo visto el finés y la lengua de Estonia son bastante similares.
¡Hombre! Le falta conocer la que nosotros mejor conocemos, el español. ¿El
taxista, nos ve? A trancas y barrancas, y con nuestro básico inglés nos vamos
aclarando. ¿Nos oye? Esto de ser virtual es muy complicado. “Unos” nos ven y
“Otros” ni flores. Nos deja a unos escasos cincuenta metros de la puerta del hotel.
De aquí no puedo pasar. Es el casco antiguo. No tengo licencia. Algunos taxis,
sí la tienen, yo no. “Tranqui”, tío. Descendemos y arrastrando el baulito, con
sus ruedecitas, llegamos hasta la puerta
del hotel. Por lo visto era el antiguo edificio de Telégrafos. Telegraaf. Post.
Telefon.

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