jueves, 10 de abril de 2014

Analógico versus digital








Abatidos, bajamos a desayunar. En el comedor hay unas imágenes similares a las que capta Mickel. Creemos que le podrían servir para el proyecto “p n t”.  Opinamos, pretendemos y en un primer momento juzgamos que pueden ser apropiadas, son sugerentes. Con su método fotográfico, el analógico, percibe conjeturas. Vislumbra fantasías. Pero hasta el mágico momento del revelado, nunca sabe con certeza la realidad. Con el digital esos problemas no existen. Aprietas el obturador y miras la foto. No me gusta, la repito. Pero de momento, Mickel, se mantiene fiel a los carretes. Es reacio al cambio. ¿Será un reaccionario? ¿Por qué no se pasa al digital? Se lo preguntaremos. El sí que nos ve y nos comprende. ¿Nos responderá? Quizás continúe de forma analógica porque controle el método clásico y desconozca el mundo de los ordenadores. ¿Nunca evolucionará? No lo sabemos. Pero a favor de los carretes, a favor del método de Mickel, hay que hacer un canto al misterio, al secreto, al enigma. Hay quien afirma que sin enigma ni misterio no hay fotografía. ¿me saldrá la foto? ¿no me saldrá? ¿y si sale, qué saldrá? Desde el “click” inicial hasta la impresión final transcurre un tiempo, un tiempo de ilusión, deseo, ansiedad, esperanza. Posiblemente la foto digital renuncie a la carga mágica y esotérica de la foto analógica. Se pierde la EMOCIÓN, con mayúsculas, de la espera. Seguirá con los carretes. Seguro.







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miércoles, 9 de abril de 2014

San Petersburgo


Pensat i fet.

Decidimos ir a San Petersburgo. El tren sale de la estación a las 6:12. Allegro. Tres horitas y media y otras tanto – desde 20:25 -  de vuelta. Subimos de incógnito al tren. ¡¡Qué ilusión!!
A Rusia.









¿habrá osos en Rusia?







En la frontera, nos detienen. “Queríamos atravesar el tiempo sin documentos…”
¿pasaporte? ¿visado?
Nos toman declaración.
Nos hacen una “afoto”. Por cierto salimos… “fatal de los fatales”.









Nos “fichan”.
Y nos devuelven a Helsinki.
Llegamos al hotel a las once de la noche.
Abatidos. Desanimados. Lánguidos. Hundidos y extenuados.
Nuestro gozo en un pozo.

No conseguimos averiguar si había osos en Rusia.




En el Tram




Tarde. Tram seis que pasa otra vez a ser nueve.
Los parques están vacios.
Theresn´t any body in the park
There is not body in the park
Sólo se llenan por la noche. A beber. ¡Beber! Beben como cosacos.
A galopar, a galopar… hasta enterrarlos en el mar…
Cambio Ooooooopera. Tram cuatro.
Ya nos lo voy conociendo. Y cuando ya lo conoces… te vas.
Siempre pasa lo mismo, cuando vas aclarándote en un lugar, te vas.
¡Bye! ¡Bye!

Parecemos Wolfgang Tillmans, “mirada transitoria, fortuita, incapaz de posarse más de unos segundos en cada palmo de los muchos países que recorre” “No permanecía más de dos o tres días en cada sitio para no diluir la inocencia y el asombro del primer impacto”






domingo, 6 de abril de 2014

Market-Hall



Nos acercamos en “tram” al MARKET-HALL. Está claro que es el mercado. El mercado es "guapete", no está mal. Pequeño. Coqueto. Tiene el mismo aire del de Oulu y del de Kuopio. Nos compramos unos “tirachinas”. No sé para que los queremos, para fastidiarnos posteriormente, seguro que acabamos "sacándonos" un ojo, seguro, y después lloraremos, pero nos los compramos. ¿Recuerdos oníricos de Zarra? 





Reflexionando


Paseando hacia el hotel vamos reflexionando, y cómo no, discutiendo, no me pises, me estás pisando tú, sobre las fotos. Muchas veces, infinidad de veces, no es la foto en sí, sino que es el análisis y razonamiento que de la misma, de la foto, hace el autor. Ulla con sus recuerdos de la niñez. Leigh con su provocación rozando el incesto. Muchas veces, pues… las fotos, “ni fú, ni fá”, pero la disquisición ha sido portentosa, grandiosa y deslumbrante. ¿pero y las fotos? ¡qué más da! “¿Qué te ha parecido?”, “¿y a tí?”, “les fotos una m****, pero la verborrea impresionant”. La foto del mar, que puede  ser una verdadera chorrada, deja de ser del mar, para filtrarse: “como un recuerdo de la niñez, ya que pasaba los veranos en Xàbia, en casa de la tía Leoncia, la cual, la tía, me llevaba a bañarme a la playa del Arenal, los domingos por la mañana”. ¿Metafísica? ¿Proustiano? No, real. Hay que saber encajar e introducir el producto. En el caso que nos ocupa, las fotos. Ya no vale hacer magníficas fotos. Hay que saber venderlas. Hay que olvidar el empirismo fotográfico y pasarnos al orden de lo simbólico. El orden de lo empírico sería el pasado, la oscuridad. El orden de lo simbólico el futuro, la luz. La oscuridad, la luz.



 



sábado, 5 de abril de 2014

Cable Factory

                        





Hacia Cable Factory. En el hotel lo conocen. Sospechamos, intuimos que la bajada al metro será espeluznante, por aquello del mar. Las sospechas se cumplen. La bajada es imponente. ¿La subida? aterradora y terrorífica. Por fin llegamos al final de nuestro calvario.  Are you fine? How are you? Are you O.K?  ¿blanco? Negro. Negro y Amarillo. Yes, We´re O. K. No nos gustan las alturas. No nos gustan las profundas y cavernosas escaleras de metro. 

Cable Factory. Sospechamos que son antiguas fábricas, remozadas en museos, salas de exposiciones, galerías, pasarelas… El guardia muy cortés nos atiende e informa. Hay una exposición de Ulla Jokisalo ¿queréis hablar con la autora? ¿con la autora? Nos quedamos descolocados, ¡¡hablar con la autora!!, perfecto. Es la primera vez, que en un museo, nos dicen que si queremos hablar con la autora. Nací en el bosque – nos cuenta- . Mis recuerdos son los árboles del bosque, mi madre cosiendo, una bombilla de 25 W, mis juegos de infancia… lo intento plasmar en imágenes. Nos muestra una de las fotos, en las que ha intentado esculpir y modelar sus recuerdos. El bosque, la bombilla, la lana… Venden los recuerdos, las historias… hay que hacer fotos, pero, y pensamos, que además, hay que saber vender el producto. ¡¡Ojo!! ¿La Directora? Nos pregunta si nos ha gustado. ¡¡La directora nos pregunta y todo!! ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya! Do you like it? Yes. We have spoken with the autor, respondemos. La gente muy educada, atenta y servicial. Salimos alucinados.