Abatidos, bajamos a desayunar. En el
comedor hay unas imágenes similares a las que capta Mickel. Creemos que le
podrían servir para el proyecto “p n t”. Opinamos, pretendemos y en un primer momento
juzgamos que pueden ser apropiadas, son sugerentes. Con su método fotográfico,
el analógico, percibe conjeturas. Vislumbra fantasías. Pero hasta el mágico
momento del revelado, nunca sabe con certeza la realidad. Con el digital esos
problemas no existen. Aprietas el obturador y miras la foto. No me gusta, la
repito. Pero de momento, Mickel, se mantiene fiel a los carretes. Es reacio al
cambio. ¿Será un reaccionario? ¿Por qué no se pasa al digital? Se lo
preguntaremos. El sí que nos ve y nos comprende. ¿Nos responderá? Quizás
continúe de forma analógica porque controle el método clásico y desconozca el
mundo de los ordenadores. ¿Nunca evolucionará? No lo sabemos. Pero a favor de los carretes, a favor del método de Mickel, hay
que hacer un canto al misterio, al secreto, al enigma. Hay quien afirma que sin
enigma ni misterio no hay fotografía. ¿me saldrá la foto? ¿no me saldrá? ¿y si
sale, qué saldrá? Desde el “click” inicial hasta la impresión final transcurre
un tiempo, un tiempo de ilusión, deseo, ansiedad, esperanza. Posiblemente la
foto digital renuncie a la carga mágica y esotérica de la foto analógica. Se
pierde la EMOCIÓN, con mayúsculas, de la espera. Seguirá con los carretes.
Seguro.
jueves, 10 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
San Petersburgo
Pensat i fet.
Decidimos ir a San Petersburgo. El tren
sale de la estación a las 6:12. Allegro. Tres horitas y media y otras tanto – desde
20:25 - de vuelta. Subimos de incógnito
al tren. ¡¡Qué ilusión!!
A Rusia.
¿habrá osos en Rusia?
En la frontera, nos detienen. “Queríamos
atravesar el tiempo sin documentos…”
¿pasaporte? ¿visado?
Nos toman declaración.
Nos hacen una “afoto”. Por cierto
salimos… “fatal de los fatales”.
Nos “fichan”.
Y nos devuelven a Helsinki.
Llegamos al hotel a las once de la
noche.
Abatidos. Desanimados. Lánguidos.
Hundidos y extenuados.
Nuestro gozo en un pozo.
No conseguimos averiguar si había osos
en Rusia.
En el Tram
Tarde. Tram seis que pasa otra vez a ser
nueve.
Los
parques están vacios.
Theresn´t
any body in the park
There
is not body in the park
Sólo se llenan por la noche. A beber. ¡Beber!
Beben como cosacos.
A galopar, a galopar… hasta enterrarlos
en el mar…
Cambio Ooooooopera. Tram cuatro.
Ya nos lo voy conociendo. Y cuando ya lo
conoces… te vas.
Siempre pasa lo mismo, cuando vas aclarándote
en un lugar, te vas.
¡Bye! ¡Bye!
Parecemos Wolfgang Tillmans, “mirada transitoria, fortuita, incapaz de
posarse más de unos segundos en cada palmo de los muchos países que recorre”
“No permanecía más de dos o tres días en
cada sitio para no diluir la inocencia y el asombro del primer impacto”
martes, 8 de abril de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
Market-Hall
Nos acercamos en “tram” al MARKET-HALL. Está
claro que es el mercado. El mercado es "guapete", no está mal. Pequeño. Coqueto. Tiene el mismo
aire del de Oulu y del de Kuopio. Nos compramos unos “tirachinas”. No sé para
que los queremos, para fastidiarnos posteriormente, seguro que acabamos "sacándonos" un ojo, seguro, y después lloraremos, pero nos los compramos. ¿Recuerdos
oníricos de Zarra?
Reflexionando
Paseando hacia el hotel vamos
reflexionando, y cómo no, discutiendo, no me pises, me estás pisando tú, sobre
las fotos. Muchas veces, infinidad de veces, no es la foto en sí, sino que es
el análisis y razonamiento que de la misma, de la foto, hace el autor. Ulla con
sus recuerdos de la niñez. Leigh con su provocación rozando el incesto. Muchas
veces, pues… las fotos, “ni fú, ni fá”, pero la disquisición ha sido portentosa,
grandiosa y deslumbrante. ¿pero y las fotos? ¡qué más da! “¿Qué te ha
parecido?”, “¿y a tí?”, “les fotos una m****, pero la verborrea impresionant”.
La foto del mar, que puede ser una
verdadera chorrada, deja de ser del mar, para filtrarse: “como un recuerdo de
la niñez, ya que pasaba los veranos en Xàbia, en casa de la tía Leoncia, la
cual, la tía, me llevaba a bañarme a la playa del Arenal, los domingos por la
mañana”. ¿Metafísica? ¿Proustiano? No, real. Hay que saber encajar e introducir
el producto. En el caso que nos ocupa, las fotos. Ya no vale hacer magníficas
fotos. Hay que saber venderlas. Hay que olvidar el empirismo fotográfico y pasarnos
al orden de lo simbólico. El orden de lo empírico sería el pasado, la
oscuridad. El orden de lo simbólico el futuro, la luz. La oscuridad, la luz.
sábado, 5 de abril de 2014
Cable Factory
Hacia Cable Factory. En el hotel
lo conocen. Sospechamos, intuimos que la bajada al metro será espeluznante, por
aquello del mar. Las sospechas se cumplen. La bajada es imponente. ¿La subida?
aterradora y terrorífica. Por fin llegamos al final de nuestro calvario. Are you fine? How are
you? Are you O.K? ¿blanco?
Negro. Negro y Amarillo. Yes, We´re O. K. No nos gustan las alturas. No nos
gustan las profundas y cavernosas escaleras de metro.
Cable Factory. Sospechamos
que son antiguas fábricas, remozadas en museos, salas de exposiciones, galerías,
pasarelas… El guardia muy cortés nos atiende e informa. Hay una exposición de
Ulla Jokisalo ¿queréis hablar con la autora? ¿con la autora? Nos quedamos
descolocados, ¡¡hablar con la autora!!, perfecto. Es la primera vez, que en un
museo, nos dicen que si queremos hablar con la autora. Nací en el bosque – nos
cuenta- . Mis recuerdos son los árboles del bosque, mi madre cosiendo, una
bombilla de 25 W, mis juegos de infancia… lo intento plasmar en imágenes.
Nos muestra una de las fotos, en las que ha intentado esculpir y modelar sus
recuerdos. El bosque, la bombilla, la lana… Venden los recuerdos, las
historias… hay que hacer fotos, pero, y pensamos, que además, hay que saber
vender el producto. ¡¡Ojo!! ¿La Directora? Nos pregunta si nos ha gustado. ¡¡La directora nos pregunta y todo!! ¡Vaya! ¡Vaya! ¡Vaya! Do
you like it? Yes. We have spoken with the autor, respondemos. La gente muy
educada, atenta y servicial. Salimos alucinados.
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