Tras la visita al museo, reflexionamos sobre las
imágenes expuestas en las paredes.
En las paredes de museos, exposiciones…
Vamos a
aprovechar una “afoto” de Mickel. La miramos. Nos concentramos. Le enviamos
ondas mentales. Vamos observando que quienes ven, nosotros, estamos quedando
atrapados por lo que vemos, la foto. Y lo que vemos sigue siendo lo mismo. Y
así, por la misma razón, la visión que ejercemos la sufrimos también desde la
foto, de tal modo que, nos sentimos mirados por la foto. Miramos. Nos mira. Observamos.
Nos observa. Nuestra actitud activa es igualmente pasiva. De modo que quien ve,
nosotros, y lo que se ve, la foto,
mantienen una relación recíproca y ya no sabemos qué ve y qué es visto.
Ni quién ve, ni quién es visto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario