Nos acercamos hasta el museo Munch. Edvard Munch de todos es sabido que
era noruego. Nos parece que al año de edad, él y su familia, se trasladaron a
vivir a Oslo. Pensamos que es el aniversario de algo, celebran algo, pero no
sabemos el que. El edificio, el museo, está ubicado en el centro de un parque. ¿gratis?
¿quién, dijo gratis? Pagando. Menos mal que nosotros no pagamos, la virtualidad
tiene sus ventajas. Nadie nos ve. A los humanos, a los que sí ven, los cachean a la entrada. Parece el
aeropuerto. Te permiten captar fotos, cosa rara en los museos, pero para uso privado. Por supuesto sin flash,
sin trípode. Tampoco se permiten cuchillos, tijeras… deben estar muy temerosos
y desconfiados porque en unos años les han robado dos veces “El Grito”.
“El
Grito” es la obra cumbre de Munch. En cualquier folleto o enciclopedia podemos
leer que … “la
fuente de inspiración para “El grito”
podría encontrarse quizá, en la atormentada vida del artista, un hombre educado
por un padre severo y rígido que, siendo niño, vio morir a su madre y a una
hermana de tuberculosis. A Laura, su hermana favorita, le diagnosticaron un trastorno bipolar y fue internada en un psiquiátrico. El estado anímico del artista
queda reflejado en estas líneas, que Munch escribe en su diario hacia 1892:
Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se
tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio -
sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad
- mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un
grito infinito que atravesaba la naturaleza”. Munch realizó
cuatro versiones de “El grito”.
Hablemos de los robos. El 12 de febrero de 1994, “El grito” de la Galería Nacional de
Oslo fue robado en pleno día, para más coña los ladrones se permitieron dejar esta
nota: "Gracias por la falta de
seguridad". El cuadro fue recuperado … El 22 de agosto de 2004,
la versión expuesta en el Museo Munch fue robada a mano armada por tres hombres
enmascarados, junto con la Madonna
del mismo autor. Los dos cuadros fueron recuperados por la policía noruega, dos
años después de su robo, y en relativo buen estado. Después de trasladar las
explicaciones de los folletos, pasamos a relatar nuestras vivencias personales.
Líneas horizontales, la muerte. Líneas verticales, la vida. La Madonna. La
Madonna con cuatro trazos. El Grito. Nos sentamos. Observamos a la gente
deambular por la sala. Algunos se detienen y se sientan junto a nosotros, pero
sin vernos. Otros siguen su recorrido visual. En un papel bosquejamos cuatro
líneas. Imitamos a E. Munch. Vaya chorrada que acabamos de escribir. Imitamos a
E. Munch. ¿Preponderancia de la mujer? Autorretratos desnudo. Curvas. Rectas.


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