miércoles, 18 de febrero de 2015

TALLINN


Primer día en Tallinn. Buscamos la Plaza Mayor, ¿Plaza del Ayuntamiento? que diríamos en español. Town Hall Square. La Plaza está al ladito del hotel, una calle y ¡zas! La Plaza. Antes de llegar entramos en la Farmacia ¿más antigua? de Europa, lo dejaremos en una de las más antiguas, porque en Llivia también está la más antigua de Europa. Un piso con multitud de objetos de segunda mano. ¿Esta cámara? Cincuenta euros. ¡Venga tío! Treinta y cinco. Nos lo pensaremos. Seguimos paseando. Una callejuela. Otra callejuela. Llegamos hasta una Iglesia, hay que pagar, ¿un euro? no recordamos. Otra Iglesia, también hay que pagar. Un súpermercado. Una tienda de recuerdos. Un cartelito te indica que no te sientes en la ventana. 






Una ¡marabunta! de turistas viene hacia nosotros. ¿Centenares? ¿Miles? No lo sabemos. Además van organizados tras un número. El quince. El veinte. La calle se colma de turistas. ¡¡Ehhhh!! ¡¡Ehhh!! Grita uno de los guías. En el segundo piso las toilettes, sigue gritando, en el primero está la tienda, donde pueden comprar los “souvenirs”, “very good shop”. La plaza comienza a atiborrarse de gente. Los turistas de los cruceros, nos informan posteriormente en el hotel. Volvemos, sorteando turistas, tranquilamente al hotel.






EXPOSICIÓN


Mickel nos ha escrito un WhatsApp

Si no hay cambios...


Inauguración Febrero VIERNES 27 a las 19 horas.


CENTRE CULTURAL LA BENEFICENCIA.


P N T

Virtualmente, pero...iremos








martes, 20 de enero de 2015

Llegada a Tallinn






Ya estamos en Tallinn. Virtualmente, pero estamos, que no es poco. To the hotel Telagraaf. ¿Ya saaaaabeeeees el hoooooteeeeel y tooooodooooo? O. K. Es el hotel de los rusos ricos. En su época, el mejor hotel de Tallinn. Confesiones del taxista. Amable y conversador. También nos especifica que habla estón, finés, sueco y un poco de ruso. Por lo visto el finés y la lengua de Estonia son bastante similares. ¡Hombre! Le falta conocer la que nosotros mejor conocemos, el español. ¿El taxista, nos ve? A trancas y barrancas, y con nuestro básico inglés nos vamos aclarando. ¿Nos oye? Esto de ser virtual es muy complicado. “Unos” nos ven y “Otros” ni flores. Nos deja a unos escasos cincuenta metros de la puerta del hotel. De aquí no puedo pasar. Es el casco antiguo. No tengo licencia. Algunos taxis, sí la tienen, yo no. “Tranqui”, tío. Descendemos y arrastrando el baulito, con sus ruedecitas,  llegamos hasta la puerta del hotel. Por lo visto era el antiguo edificio de Telégrafos. Telegraaf. Post. Telefon. 







Destino Tallinn






De incógnito en el barco y hacia Tallinn. El barco enorme, parece un rascacielos flotante. 




¿Se hundirá? No seas “gafe”. ¡¡Cómo se va a Hundir!!!!! Algunos se hunden. ¡¡La madre que ** +++++!!!! ¿recuerdas aquel que acercándose a la costa la pifió? ¡¡¡Cómo lo vuelvas a mentar… te tiró por la borda!!! ¡asesina! Aaaaaaaa veeeer si callaaamos. Nos acomodamos en un sofá. 






Esperemos que no nos pisen. A ver si viene un turista y se sienta encima. ¡¡Quieres callar!! So gafe. Nadie nos ve, somos invisibles, incorpóreos, etéreos. ¿Yoooooooooooooo? Sí, tú. ¡¡Joliiiiin!! ¡¡Qué palabras!! Yo no soy esoooooo. Tu eres una elipsis metafísica. ¿Yooooooooooo? Sí, tú. Yo no soy esoooooooooo

El barco se mueve.

Destino Tallinn.





domingo, 7 de diciembre de 2014

Under the bridges of Stockolhm






Ayer no subimos en el correo del archipiélago y hoy para compensar nos subimos en un barco “Under the bridges of Stockolhm”, de estos barcos horteras y turísticos que te dan una vuelta por la ciudad. ¡Qué diferencia con el correo de Gotemburgo! Estos barcos, los turísticos, con patéticos, horribles, además de caros. Nosotros, es obvio, no pagamos. Ya se sabe... somo svirtuales. Ni siquiera sabemos porque hemos subido. A la derecha no sé que, va comentando la guía, a la izquierda pueden observar… Cruzamos unas esclusas. Durante un momento del recorrido diluvia. El agua golpea con fuerza contra los cristales.







Durante unos minutos no se puede contemplar nada. Observamos como las gotitas se deslizan dibujando figuras caprichosas. Algunas quedan estáticas unos segundos y de pronto comienzan su recorrido sinuoso. El barco tiene goteras. La gente cambia de asiento huyendo del agua. Milagrosamente al bajar no llueve y tenemos la suerte de no mojarnos. Odiamos mojarnos. No nos gusta la lluvia. ¡¡Encogemos!! ¿Los entes virtuales encogemos? Los virtuales no lo sé, los entes de trapo...sí. Estocolmo debería ser bastante espesita, muchos de los barrios se reformaron aprovechando momentos coyunturales determinados, haciendo la ciudad más limpia y más habitable. El norte de Europa nos resulta espesito. Bueno con el frío, pensamos, que se colocarían la ropa en Septiembre y no se la quitarían hasta  el mes de Marzo o Abril. La mayoría de barrios son nuevos. Por lo visto, más que por lo visto, por lo oído, aprovechando ciertas oportunidades socio-económicas derruyeron lo antiguo y restablecieron unas viviendas más dignas. Hoy en día Estocolmo es una ciudad a tener en cuenta. Una ciudad referente en cuanto a reciclaje y entorno natural.






¿Nos vamos a Tallinn?
Y dale con Tallinn.
No está programado.

¡¡Y qué más da!!!!

martes, 4 de noviembre de 2014

Seguimos en...




Hoy. Al abandonar el hotel, lo primero que nos encontramos es un indigente rebuscando en un cubo de basura. El corazón nos da un vuelco. 




¿Dónde quedaban aquellas historias de Mari y de Nicolás sobre Suecia? Y los libros que nos leía Mickel. “Suecia, infierno y paraíso”. “Europa, pecado y virtud”. Donde quedaba aquello de que en la nación sueca, un paraíso, todo eran virtudes. ¿Dónde queda la sociedad del bienestar? En la sociedad del bienestar hay gente en los contenedores cogiendo basura. ¿Es real lo que estamos viendo o quizás son alucinaciones? Seguimos andando. Cruzamos un puente. Por debajo un canal, donde fluye el agua, que comunica el lago Mälaren y el mar. Debíamos de haber leído con anterioridad al detective Kurt Wallander, que reflexiona, igualmente, desde la ciudad sueca de Ystad, donde ha quedado la sociedad sueca. ¿Cómo han sido posible tantos cambios? Llegamos al casco antiguo de la ciudad. Gamla Stam. Pintoresco. Nos sentamos en una plazoleta. Mitad en sombra y la otra mitad iluminada por un agradable y cálido sol. Llega una señora completamente sola. Se sienta en un banco junto al nuestro. ¿Nos ve? Se come un bocadillo sola. Se come la fruta, una pieza. Y un yogurt. Sigue sola. Y termina autorretratándose, también sola. ¿Sociedad del bienestar?





¿Nos vamos a Tallinn?
¿A Talliiiiinn? ¿A queeeeeeeeeeeeé?

Pues aTallinn