domingo, 15 de mayo de 2016

R I G A




Primer día en Riga. La calle, atractiva. Elizabetes iela. Iela debe significar calle, porque todas las calles llevan este adjetivo. La siguiente, Krisjana Baroba iela. También porta Iela. Observamos que hay unos edificios seductores e interesantes, Art Nouveau, el problema, la mayoría de ellos, están en un estado deplorable. ¡El comunismo! No tocaron nada. La desventaja, que no tocaron nada. La ventaja, la misma, no tocaron nada. Tan sólo hay que volver a rehabilitar. 




A la derecha un parque, a la izquierda, un casino. Llegamos hasta El Canal, bordeado de zonas verdes. El edificio de La Opera. Ya hemos llegado al casco antiguo. Lo primero que nos encontramos un enorme Centro Comercial, con mayúsculas. A la izquierda la calle Kelëju Iela. Buscamos un museo de fotografía. Museo que tras patearnos dos veces la calle, no encontramos. ¡Ellos se lo pierden! Volvemos otra vez a la esquina con Audëju Iela. Iniciamos el clásico recorrido turístico. ¡¡Nosotros, La Panda!!!, unos turistas más.






The House of BlackHeads, ¿La Casa de Los Cabezas Negras? St Peters Church. Lo escribimos en inglés porque el folleto lo llevamos escrito en inglés. Cuatrocientos millones de personas hablando español… y no encontramos folletos en español. Sospechamos que los habrá, lo sospechamos, lo intuimos, lo suponemos, pero, nosotros no los encontramos. Nosotros solitos nos cargaremos el idioma español. Sin ayuda de nadie. No nos hace falta. Nos bastamos y sobramos nosotros solos. Riga St Jacobs Catedral. Three Brothers.








lunes, 25 de abril de 2016

Ambigua y sugerente


Nos quedamos pensativos. ¿qué le pasa a esa habitación? ¿…? ¿…? Nos adormecemos un pelín. Soñamos. Soñamos que hay una gran bacanal dentro de la habitación. Me despierto sobresaltado. ¡Buf! Eran sueños. El resto de La Panda duerme. ¡¡Eh!!. Nadie me responde. ¡¡Eh!! Silencio en la noche. Me vuelvo a adormecer. Arrullado. Amodorrado, considero, armonizando con Román de la Calle, que la foto de Mickel es “intimista, que coquetea y zigzaguea con su autobiográfica, ambigua y sugerente, que no dice nada, insinúa”.






“Intenta percibir las cosas más simples que le rodean. Están “ahí”, es cierto, pero hay que reparar en ellas. Intenta captar figuras, formas y dibujos de la realidad cotidiana que, justamente por ese hecho, por formar parte de la realidad cotidiana en la que se dan, pasan desapercibidas. Descubrir otro Universo. Al tiempo que aspira a un juego caprichoso de la luz y de la sombra… misterio… espejismo. Al final capta las imágenes que le parecen más sugerentes, aquellas que le despiertan más sensaciones. Quiere que al observador también le provoquen sentimientos. Que la visión sea un estímulo. Lo paradójico es que las sensaciones del autor y la de los observadores generalmente no coinciden”





¡¡Eh!! ¿Estás despierta?
¿Yoooooooooooooo?
Sí, tú.

Pues siiiiiiiiiiii. Porque me has despertado. 
Ah!!


domingo, 24 de abril de 2016

Toc - Toc



Tras la comida, propóleo, echinacea, jalea… lo de siempre, subimos a la habitación para relajarnos un poco. Descabezar un sueñecito, nos hemos aburguesado, de cinco minutos. Nos acomodamos en el sofá. Reclinamos las cabecitas en el apoya brazos. ¡Toc! ¡Toc! Hum… llaman a la puerta. ¿Quién será? ¿Aquí en Riga? ¿Quién será la que me quiera a mí...? ¿Quién será...? ¿Quién será...? Abrimos. Ante la puerta, un caballero cincuentón. Mira y pide perdón. Obviamente en inglés, el lenguaje universal, el esperanto actual. ¿Quería algo? Me han dicho, la puerta frente el ascensor. Estoy cerca del ascensor, pero no enfrente. Debe ser aquella. Gracias. ¡Lo siento! Más lo sentimos nosotros que nos ha despertado. Otra vez al sofá. Nos acomodamos. Intentamos relajarnos.




 ¡Toc! ¡Toc! ¡Hum…! Llaman a la puerta, otra vez. Una simpaticona rubiales. ¡Hola! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! Y desaparece. Nos quedamos pensativos. ¡Demasiadas llamadas sospechosas! O quizás somos unos mal pensados. Cerramos  la puerta. Vuelta al sofá. Nos volvemos a sentar. A recostar, por no repetir la palabra sentar. Podríamos escribir: Acomodar. Respaldar, lo que quieras. Intentamos relajarnos. No han pasado ni veinte minutos… ¡Toc! ¡Toc! ¿Otra vez? Nos levantamos. Abrimos la puerta… y nos encontramos a un sesentón de un metro sesenta, en batín, el batín desabrochado, enseñando su partes pudendas y nefandas, y... en la mano derecha… tres botellas de cava, la mano izquierda apoyada en la cadera, con mohín incluido. ¡Jolín! ¡¡¡…!!!  ¿¿¿…??? ¿pero qué pasa? Sorry. Sorry. Sorry. Debíamos de haberlo seguido. ¿pero qué pasaba en esa habitación? ¿…? ¡…! ¿¿¿…??? ¿¿¿…??? ¡¡¡…!!! ¡Toc! ¡Toc! ¿otra vez? Esta vez son dos empleadas del hotel. ¡Hola! ¡Hola! ¡Hola! Mientras nos saludan y sonríen, nos preguntan si necesitamos algo, “Sí, que nos aclaren, el meneo de la habitación”, y sonriendo, sonriendo nos dejan unos bombones, nos abren la cama, toman notas y desaparecen. ¡Bye! ¡Bye! ¡Bye! Nos quedamos sin saber la esencia misma del asunto. Además, nos han fastidiado, ya no tenemos ganas de dormir. 



domingo, 3 de abril de 2016

Riga

Bosques, bosques y más bosques. Tras pasar por el aeropuerto de Riga, nos deja en la Estación de Autobuses sobre las doce y media.

Taxi. Hotel Bergs, please. Nos da una vueltecita turística a la ciudad, porque posteriormente pudimos comprobar que la estación estaba a unos quinientos metros escasos del hotel. ¡Qué le vamos a hacer! ¡¡Viva el turismo!! Y dicen, los no viajeros, que la picaresca es española. ¡Y olé! ¡Viva La aldea Global.





La habitación amplia y con calidad. Cama, súper-ancha. King size, que llaman. Cabemos todos. Dormiremos todos arremolinados y apelotonados. Sofá. Dos sillones. Un gran armario. Vistas, a una calle peatonal. O. K.





Pasemos al aspecto humano… el botones que nos acompaña y que nos sube el baúlito, un “pesadote” de los que agobia y abruma. Si no nos hiciesen caso… nos quejaríamos. ¡¡¡Somos invisibles!!! Si nos hacen, y nos instruyen de todo lo aconsejable, y parte de lo silenciable, nos quejamos. ¡Tenemos que lamentarnos de todo! ¡Qué se le va a hacer!

Y tú… ¿de qué te quejas?
¿Yooooooooooo?
Sí, tú.

Y con su grave voz... De nada.


martes, 29 de marzo de 2016

Hacia Riga


Nos despertamos a las cuatro de la madrugada. Nos relajamos. WC. Ducha, sí, aunque no lo parezca, nos duchamos y todo. Desayuno a las siete. El último día. El último desayuno. Un agradable lugar. La gente amable. 
Taxi. Bus station.
Passport, please. O. K.



El Bus, Lux-Express, sale puntualmente a las ocho.  

Si hay que ser sinceros, el autobús, moderno y casi nos atreveríamos a decir lujoso. No esperábamos tanto. Tiene su WC. Su cafetera. Lástima que no tomemos café. Asientos confortables. Tras cuatro horas, ni un dolor en la espalda, ni un esguince, ni tirones musculares. El viaje, ameno, placentero y agradable. Lo más interesante, la peculiar forma que tenía el conductor para llevar el bus a su destino. Como si condujese un Word Rallye Car. Más parecido a un piloto de competición que a un chófer de autobús público. Adelantaba sin esperar la posibilidad o no de poder realizar la maniobra. El coche adelantado, el sujeto pasivo, se desplazaba hacia el arcén de nuestra derecha, si por casualidad, aparecía un vehículo de frente, sin problemas, pues ya se apartará, al arcén de nuestra izquierda, cuando lo hay, sino hay arcén, "not problem", a la hierba.







 No sabemos si todo el mundo manejará los vehículos a motor de “aquesta” guisa, o tan sólo será su estilo personal. Pero la verdad, es que nadie, nadie, le encendía las luces o hacía sonar el claxon. Nada de palabras malsonantes, nada de insultos, ni gestos compulsivos.  Será la conducción concertada. No sabemos. ¿...?