lunes, 25 de abril de 2016

Ambigua y sugerente


Nos quedamos pensativos. ¿qué le pasa a esa habitación? ¿…? ¿…? Nos adormecemos un pelín. Soñamos. Soñamos que hay una gran bacanal dentro de la habitación. Me despierto sobresaltado. ¡Buf! Eran sueños. El resto de La Panda duerme. ¡¡Eh!!. Nadie me responde. ¡¡Eh!! Silencio en la noche. Me vuelvo a adormecer. Arrullado. Amodorrado, considero, armonizando con Román de la Calle, que la foto de Mickel es “intimista, que coquetea y zigzaguea con su autobiográfica, ambigua y sugerente, que no dice nada, insinúa”.






“Intenta percibir las cosas más simples que le rodean. Están “ahí”, es cierto, pero hay que reparar en ellas. Intenta captar figuras, formas y dibujos de la realidad cotidiana que, justamente por ese hecho, por formar parte de la realidad cotidiana en la que se dan, pasan desapercibidas. Descubrir otro Universo. Al tiempo que aspira a un juego caprichoso de la luz y de la sombra… misterio… espejismo. Al final capta las imágenes que le parecen más sugerentes, aquellas que le despiertan más sensaciones. Quiere que al observador también le provoquen sentimientos. Que la visión sea un estímulo. Lo paradójico es que las sensaciones del autor y la de los observadores generalmente no coinciden”





¡¡Eh!! ¿Estás despierta?
¿Yoooooooooooooo?
Sí, tú.

Pues siiiiiiiiiiii. Porque me has despertado. 
Ah!!


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