Tras la comida,
propóleo, echinacea, jalea… lo de siempre, subimos a la habitación para
relajarnos un poco. Descabezar un sueñecito, nos hemos aburguesado, de cinco
minutos. Nos acomodamos en el sofá. Reclinamos las cabecitas en el apoya
brazos. ¡Toc! ¡Toc! Hum… llaman a la puerta. ¿Quién será? ¿Aquí en Riga? ¿Quién
será la que me quiera a mí...? ¿Quién será...? ¿Quién será...? Abrimos. Ante la puerta,
un caballero cincuentón. Mira y pide perdón. Obviamente en inglés, el lenguaje
universal, el esperanto actual. ¿Quería algo? Me han dicho, la puerta frente el
ascensor. Estoy cerca del ascensor, pero no enfrente. Debe ser aquella. Gracias.
¡Lo siento! Más lo sentimos nosotros que nos ha despertado. Otra vez al sofá.
Nos acomodamos. Intentamos relajarnos.
¡Toc! ¡Toc! ¡Hum…! Llaman a la puerta,
otra vez. Una simpaticona rubiales. ¡Hola! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento!
Y desaparece. Nos quedamos pensativos. ¡Demasiadas llamadas sospechosas! O
quizás somos unos mal pensados. Cerramos
la puerta. Vuelta al sofá. Nos volvemos a sentar. A recostar, por no
repetir la palabra sentar. Podríamos escribir: Acomodar. Respaldar, lo que
quieras. Intentamos relajarnos. No han pasado ni veinte minutos… ¡Toc! ¡Toc!
¿Otra vez? Nos levantamos. Abrimos la puerta… y nos encontramos a un sesentón
de un metro sesenta, en batín, el batín desabrochado, enseñando su partes
pudendas y nefandas, y... en la mano derecha… tres botellas de cava, la mano
izquierda apoyada en la cadera, con mohín incluido. ¡Jolín! ¡¡¡…!!! ¿¿¿…??? ¿pero qué pasa? Sorry. Sorry. Sorry.
Debíamos de haberlo seguido. ¿pero qué pasaba en esa habitación? ¿…? ¡…!
¿¿¿…??? ¿¿¿…??? ¡¡¡…!!! ¡Toc! ¡Toc! ¿otra vez? Esta vez son dos empleadas del
hotel. ¡Hola! ¡Hola! ¡Hola! Mientras nos saludan y sonríen, nos preguntan si
necesitamos algo, “Sí, que nos aclaren, el meneo de la habitación”, y
sonriendo, sonriendo nos dejan unos bombones, nos abren la cama, toman notas y
desaparecen. ¡Bye! ¡Bye! ¡Bye! Nos quedamos sin saber la esencia misma del
asunto. Además, nos han fastidiado, ya no tenemos ganas de dormir.

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