La
zona del revistero, la zona de revistas, es más grande que toda la biblioteca
de Manises y Teulada juntas. Silencio. Sólo roto por el espejo de la cámara.
“click” “clack”. Sssss. Silencio, por favor. Además de las miradas furtivas que
nos lanzaban, casi nos lanzan, a nosotros, de la biblioteca. “click”. Ssss.
Silencio. “te pasas con la cámara, ¿no?”, “qué pesado”. Para reportaje, la Leica.
Su sonido es más zumbón, pasa más desapercibida. Las Canon, las Nikon… tienen
el problema de las cámaras réflex, el sonido del espejo, cada vez que presionas
el obturador, se oye un “click”. Con una Leica es diferente, estas cámaras son
telemétricas, por lo tanto no tienen ese ruido característico de las réflex. El
problema es el precio. ¿Vale la pena desembolsar cerca de cuatro mil euros?
¿Mejora la calidad? ¿O mejor me quedo como estoy? “click”. Sssss. Silencio, por
favor. Ojeamos todas las revistas de fotografía que podemos. En una de ellas
explica que hay, “como un retorno” a la fotografía analógica. Se lo
comentaremos a Mickel ¡Ojalá! La lectura del artículo de la revista le levantará
la moral. Abandonamos la biblioteca con el mayor sigilo posible. “Click”
Sssssss. Silencio, por favor. ¡¡Pesado!! ¡¡Más que pesado!! “Click”

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