miércoles, 19 de febrero de 2014

Seguimos en la biblioteca



La zona del revistero, la zona de revistas, es más grande que toda la biblioteca de Manises y Teulada juntas. Silencio. Sólo roto por el espejo de la cámara. “click” “clack”. Sssss. Silencio, por favor. Además de las miradas furtivas que nos lanzaban, casi nos lanzan, a nosotros, de la biblioteca. “click”. Ssss. Silencio. “te pasas con la cámara, ¿no?”, “qué pesado”. Para reportaje, la Leica. Su sonido es más zumbón, pasa más desapercibida. Las Canon, las Nikon… tienen el problema de las cámaras réflex, el sonido del espejo, cada vez que presionas el obturador, se oye un “click”. Con una Leica es diferente, estas cámaras son telemétricas, por lo tanto no tienen ese ruido característico de las réflex. El problema es el precio. ¿Vale la pena desembolsar cerca de cuatro mil euros? ¿Mejora la calidad? ¿O mejor me quedo como estoy? “click”. Sssss. Silencio, por favor. Ojeamos todas las revistas de fotografía que podemos. En una de ellas explica que hay, “como un retorno” a la fotografía analógica. Se lo comentaremos a Mickel ¡Ojalá! La lectura del artículo de la revista le levantará la moral. Abandonamos la biblioteca con el mayor sigilo posible. “Click” Sssssss. Silencio, por favor. ¡¡Pesado!! ¡¡Más que pesado!! “Click”









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