De camino a Ivalo, el bus transita entre
idílicos caminos, algunos de ellos, casi sin asfaltar. El bosque, la niebla y la
lluvia envuelven el paisaje. Cerramos los ojos. Soñamos con una cabaña de
madera en medio del bosque. Y si no volviéramos. ¿Y si nos quedamos en Finlandia? ¿Nos echarían de menos? ¡¡jolín!! ¿Osos? ¿habrá osos? no nos gustan los osos. Los osos se comen la miel
y se comen a las abejas. Bucólico queda muy bucólico, pero el frío… es el frío. Y los
osos son los osos. Y menos veinte son muchos menos veinte. De todas formas
seguiremos soñando con la cabaña en medio del bosque, en los sueños no se pasa
frío. La cabaña, el bosque, el lago, la barquita… ¿y los osos?

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