jueves, 10 de septiembre de 2015

Pirita







Último día. Lloviendo. Comentamos nuestro plan en recepción. Nos piden un taxi. El taxista, Joel, habla un perfecto inglés. Destino, Pirita. Tras dejar atrás la ciudad nos desplazamos por una carretera prensada entre el mar, a la izquierda, y el bosque, a la derecha. Este lugar me encanta, nos comenta el taxista. También nos ve. En otoño su olor es característico, nos sigue contando,  una mezcla de salitre y de floresta, me siento aquí y paso horas y horas. En invierno, congelado. En verano, turismo. En primavera, ¿…? La época ideal, Otoño. Si volvemos a Tallinn, lo intentaremos comprobar, eso sí, en otoño. Sigue lloviendo. La lluvia impide que disfrutemos de St. Bridget´s Convent. ¿Rocca Al Mare? O. K. Más de los mismo. Casi imposible bajar del taxi. Hay momentos que la lluvia arrecia con fuerza. Llueve más aquí en cinco minutos que en Moraira en todo un año. Joel sonríe.




 A mediodía volvemos al hotel. Nos deja su tarjeta. Su mujer también es taxista. “Tere”, no, no, la chica de recepción no se llama Tere, sino que hemos aprendido a decir “hola” en estonio. Tere significa hola. Y hasta luego, “head aega”. Por la noche y como despedida, volvemos a embelesarnos y a dejarnos seducir por la estrecha callejuela, Katariina Kaik, por el tétrico y lúgubre pasaje, que debido a la lluvia y a la sombría oscuridad…     



  


martes, 7 de abril de 2015

Katariina Kaik


Por la tarde/noche salimos a dar una vueltecita por los alrededores del hotel. Una exagerada lleva suéter y chaquetón. Hace fresquito, pero no para tanto abrigo. Nosotros, en manga corta. Tenemos energía calorífica acumulada. Somos virtuales. No tenemos frío. Tenemos las baterías llenas. Nos introducimos por una estrecha callejuela, Katariina Kaik, por un pasaje, que debido a la lluvia y a la sombría oscuridad, produce una tétrica y lúgubre sensación. Nos encanta. Tiene unas sensaciones que nos cautivan. Nos sentimos a gusto en la umbrosa callejuela. Las personas que la cruzan parecen fantasmas. Fantasmas de otra época. Si damos rienda suelta a la imaginación, ¿cuántos asesinatos? ¿cuántas citas clandestinas? ¿cuántos recuerdos tendrá guardados Katariina Kaik? 





El pasaje accede a las murallas. Las murallas, El Principe Valiente, que rodean la ciudad, son totalmente diferentes de las de los castillos españoles. En España, El Capitán Trueno, en la parte superior de las murallas, las almenas, nos parece que se llaman, están al aire libre, en Tallinn están cubiertas, para proteger a los soldados de las inclemencias del tiempo, suponemos. Un Puti-Club, adosado a la muralla, La Historia y El Sexo. Que no es lo mismo, que la historia del sexo. Debe tener su morbo “echar un polvete” pegado a siglos de historia. ¿Yoooooooooo? Pues no. It´s not for us. Seguimos paseando entre La Historia, los Clubs y los Restaurantes. 






Hay calle, que toda la calle es un restaurante. Cenamos, própolis, echinacea, jalea real, polen y miel, a la luz de las velas y bajo el sonido de los violines. 







lunes, 30 de marzo de 2015

No somos virtuales.


Salimos del centro comercial. No nos interesa. ¡Taxi! ¡Al Parlamento! Where are you from? From Spain. We are from Spain. We are traveling together. ¡¡jolín tío, cómo nos manejamos con el inglés!! ¿Yoooooooooo? Tú no, todos. El taxista nos cuenta que el pasado año estuvo en La Costa Blanca. Y este año irá a Málaga. Pues el taxista nos ve. ¿A nosotroooooos? Sí. Pues si somooooos virtuales. Pues no seremos virtuales. Mickel nos miente o no nos cuenta toda la verdad. Dice que somos producto de su mente y que nadie nos ve. De aquí no puedo pasar, nos indica. O. K. Nos apeamos. Nos toca andar. Ya estamos hechos a ello. Segundo vagabundeo por Tallinn. El Parlamento. 





Catedral Ortodoxa, siguen cobrando por entrar. 







Miradores. Desde los miradores, por supuesto, se vislumbra toda la ciudad. Allá abajo, el puerto, con sus cruceros turísticos, los que cada vez que atracan dejan unos millares de personas  trotando por la ciudad que ha sido atracada. Y nunca mejor dicho, atracada. Un herrero quiere grabar nuestro nombre  en una moneda. Trae suerte, nos dice. ¿Cuánto? ¡vale! Al fin y a la postre somos unos pobres turistas. Unos turistas que nos ve la gente. Una guía personal les comenta a una pareja que los edificios que se ven al fondo, de ínfima calidad, fueron construidos aprisa y corriendo para ubicar gente rusa en Tallinn, por aquello de la ”dominación”, ya sabes, la colonización. Nos sentamos. Observamos. Escuchamos. Contemplamos. NO SOMOS VIRTUALES. LA GENTE NOS VE Y HABLA CON NOSOTROS. 


domingo, 29 de marzo de 2015

Segundo día



De nuevo en la calle. Calle Vene. El hotel, atrás, en la esquina. Hoy no giramos a la derecha buscando La Plaza Principal. Hoy, recto y al final de la calle derivamos a la izquierda. Hemos cambiado de partido político. Llegamos hasta un par de torres que flanquean y escoltan la puerta de entrada, ¿salida?, del casco antiguo.











 A la derecha unas docenas de tenderetes de flores. Una eclosión de colores que se agradece, la vida es en colores, aunque Mickel se empeñe en seguir en el blanco y negro. El último alquimista. A la derecha los buses turísticos. Un recorrido por toda la ciudad, puedes subir y bajar en los puntos marcados donde desees y esperar el siguiente bus. El último alquimista, Mickel, que se niega a cambiarse al sistema digital, sencillamente porque no le gustan los ordenadores, le generan dolor de espalda, de hombros, de dedos… Frente a nosotros, modernos edificios. La estación de autobuses, hoteles, supermercados… a algunos ya los conocemos, Rimi, Maxima. Entramos en un centro comercial. Un centro comercial como todos los centros comerciales. La Aldea Global. 










PNT miguel david

miércoles, 18 de febrero de 2015

TALLINN


Primer día en Tallinn. Buscamos la Plaza Mayor, ¿Plaza del Ayuntamiento? que diríamos en español. Town Hall Square. La Plaza está al ladito del hotel, una calle y ¡zas! La Plaza. Antes de llegar entramos en la Farmacia ¿más antigua? de Europa, lo dejaremos en una de las más antiguas, porque en Llivia también está la más antigua de Europa. Un piso con multitud de objetos de segunda mano. ¿Esta cámara? Cincuenta euros. ¡Venga tío! Treinta y cinco. Nos lo pensaremos. Seguimos paseando. Una callejuela. Otra callejuela. Llegamos hasta una Iglesia, hay que pagar, ¿un euro? no recordamos. Otra Iglesia, también hay que pagar. Un súpermercado. Una tienda de recuerdos. Un cartelito te indica que no te sientes en la ventana. 






Una ¡marabunta! de turistas viene hacia nosotros. ¿Centenares? ¿Miles? No lo sabemos. Además van organizados tras un número. El quince. El veinte. La calle se colma de turistas. ¡¡Ehhhh!! ¡¡Ehhh!! Grita uno de los guías. En el segundo piso las toilettes, sigue gritando, en el primero está la tienda, donde pueden comprar los “souvenirs”, “very good shop”. La plaza comienza a atiborrarse de gente. Los turistas de los cruceros, nos informan posteriormente en el hotel. Volvemos, sorteando turistas, tranquilamente al hotel.






EXPOSICIÓN


Mickel nos ha escrito un WhatsApp

Si no hay cambios...


Inauguración Febrero VIERNES 27 a las 19 horas.


CENTRE CULTURAL LA BENEFICENCIA.


P N T

Virtualmente, pero...iremos








martes, 20 de enero de 2015

Llegada a Tallinn






Ya estamos en Tallinn. Virtualmente, pero estamos, que no es poco. To the hotel Telagraaf. ¿Ya saaaaabeeeees el hoooooteeeeel y tooooodooooo? O. K. Es el hotel de los rusos ricos. En su época, el mejor hotel de Tallinn. Confesiones del taxista. Amable y conversador. También nos especifica que habla estón, finés, sueco y un poco de ruso. Por lo visto el finés y la lengua de Estonia son bastante similares. ¡Hombre! Le falta conocer la que nosotros mejor conocemos, el español. ¿El taxista, nos ve? A trancas y barrancas, y con nuestro básico inglés nos vamos aclarando. ¿Nos oye? Esto de ser virtual es muy complicado. “Unos” nos ven y “Otros” ni flores. Nos deja a unos escasos cincuenta metros de la puerta del hotel. De aquí no puedo pasar. Es el casco antiguo. No tengo licencia. Algunos taxis, sí la tienen, yo no. “Tranqui”, tío. Descendemos y arrastrando el baulito, con sus ruedecitas,  llegamos hasta la puerta del hotel. Por lo visto era el antiguo edificio de Telégrafos. Telegraaf. Post. Telefon. 







Destino Tallinn






De incógnito en el barco y hacia Tallinn. El barco enorme, parece un rascacielos flotante. 




¿Se hundirá? No seas “gafe”. ¡¡Cómo se va a Hundir!!!!! Algunos se hunden. ¡¡La madre que ** +++++!!!! ¿recuerdas aquel que acercándose a la costa la pifió? ¡¡¡Cómo lo vuelvas a mentar… te tiró por la borda!!! ¡asesina! Aaaaaaaa veeeer si callaaamos. Nos acomodamos en un sofá. 






Esperemos que no nos pisen. A ver si viene un turista y se sienta encima. ¡¡Quieres callar!! So gafe. Nadie nos ve, somos invisibles, incorpóreos, etéreos. ¿Yoooooooooooooo? Sí, tú. ¡¡Joliiiiin!! ¡¡Qué palabras!! Yo no soy esoooooo. Tu eres una elipsis metafísica. ¿Yooooooooooo? Sí, tú. Yo no soy esoooooooooo

El barco se mueve.

Destino Tallinn.