domingo, 29 de marzo de 2015

Segundo día



De nuevo en la calle. Calle Vene. El hotel, atrás, en la esquina. Hoy no giramos a la derecha buscando La Plaza Principal. Hoy, recto y al final de la calle derivamos a la izquierda. Hemos cambiado de partido político. Llegamos hasta un par de torres que flanquean y escoltan la puerta de entrada, ¿salida?, del casco antiguo.











 A la derecha unas docenas de tenderetes de flores. Una eclosión de colores que se agradece, la vida es en colores, aunque Mickel se empeñe en seguir en el blanco y negro. El último alquimista. A la derecha los buses turísticos. Un recorrido por toda la ciudad, puedes subir y bajar en los puntos marcados donde desees y esperar el siguiente bus. El último alquimista, Mickel, que se niega a cambiarse al sistema digital, sencillamente porque no le gustan los ordenadores, le generan dolor de espalda, de hombros, de dedos… Frente a nosotros, modernos edificios. La estación de autobuses, hoteles, supermercados… a algunos ya los conocemos, Rimi, Maxima. Entramos en un centro comercial. Un centro comercial como todos los centros comerciales. La Aldea Global. 










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