De nuevo en la calle.
Calle Vene. El hotel, atrás, en la esquina. Hoy no giramos a la derecha
buscando La Plaza Principal. Hoy, recto y al final de la calle derivamos a la
izquierda. Hemos cambiado de partido político. Llegamos hasta un par de torres
que flanquean y escoltan la puerta de entrada, ¿salida?, del casco antiguo.
A
la derecha unas docenas de tenderetes de flores. Una eclosión de colores que se
agradece, la vida es en colores, aunque Mickel se empeñe en seguir en el blanco
y negro. El último alquimista. A la derecha los buses turísticos. Un recorrido
por toda la ciudad, puedes subir y bajar en los puntos marcados donde desees y
esperar el siguiente bus. El último alquimista, Mickel, que se niega a
cambiarse al sistema digital, sencillamente porque no le gustan los
ordenadores, le generan dolor de espalda, de hombros, de dedos… Frente a
nosotros, modernos edificios. La estación de autobuses, hoteles, supermercados…
a algunos ya los conocemos, Rimi, Maxima. Entramos en un centro comercial. Un
centro comercial como todos los centros comerciales. La Aldea Global.

No hay comentarios:
Publicar un comentario