Tras pasar nuestra primera noche, en Gotemburgo,
durmiendo relajada y profundamente, nos sentimos más descansados. Estamos con
ganas de comernos el mundo. Espero que el mundo no nos coma a nosotros, que es
lo más normal, porque no sabemos de
nadie que se haya comido el mundo. ¿Y el mundo se ha comido alguna "Panda" de
viaje?
La habitación está decorada con colores muy llamativos: rojo, verde,
azul, amarillo. La moqueta igual, sobre fondo verde, relajante, sobresalen los
alborotadores colores. Cuando la observas parece que te suba el ánimo.
La de
Oslo estaba decorada con colores muy oscuros, era más deprimente y triste. Esta
es alegre y viva. Este colorido crea un ambiente puramente abstracto. Los
colores chillones no son un simple hecho que deja indiferente a la percepción. ¡¡Viva
la alegría!! Fuera la depresión.


No hay comentarios:
Publicar un comentario