Ya a bordo del aeroplano. Sentados y pensando en lo nuestro, o sea en nuestras vicisitudes. Fotos. Especulaciones. Abstracciones. Ideas en las que cavilar. La gente dice que “pasamos” de los demás. Que somos un mundo virtual. Que no existimos. ¿Realmente "pasamos" de los demás? Imaginamos, cavilamos y especulamos. ¿Existimos? No lo sabemos. Nos asaltan las
dudas. Los asientos de los aviones suelen ser estrechos. Infinitamente
angostos y ajustados. Nos apoltronamos en el asiento. El hecho es que, sin
darnos cuenta, acabamos rodeados de un grupo de personas, en el avión, parecemos una
isla, rodeada de agua por todas partes, que a lo visto y oído hacen relajación.
Yoga, taichí, meditación, búsqueda interior, “minimización de movimientos”… y
otros quehaceres similares, falta les hace, porque van totalmente “atacados”. Hablan,
gritan, chillan, y aunque se preguntan y despreguntan no conseguimos averiguar
donde van. Está claro que a Zurich, pero ¿cuál es su destino final? El nuetsro Helsinki, pero y ¿el suyo? La “minimización” por lo visto es gastar la mínima
energía para desplazarte de un lugar a otro, interesante. Antes, yo gastaba
demasiada energía, acababa cansada le decía una chica a otra compañera de meditaciones, ahora no, con la minimización, ahorro toda la energía posible. Es curioso.
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