A nuestro lado, un matrimonio, platica con nosotros; es extraño, porque no existimos o realmente, ¿sí existimos?; van a Tokyo, doce horas de vuelo, su hija trabaja en Japón.
La moda actual, impuesta por la coyuntura económica, españoles en el mundo,
concluir los estudios y desaparecer trabajando en un país extranjero. La realidad es que, en España, no hay trabajo. El
axioma es engrosar las listas de paro. El cincuenta por ciento de la población
juvenil está en el paro. En los sesenta emigraba la mano de obra sin
cualificar. El problema, ahora, es que la emigración es de gente cualificada.
Pagamos unos estudios y una educación a una serie de jóvenes, que terminan
produciendo y generando riqueza en otros países. Nosotros, país de origen, los
habilitamos y el país acogedor le saca la rentabilidad. ¡Excelente! A eso se
llama previsión de futuro. ¡Economía pura! Tenemos los políticos que nos
merecemos. Pero no hay que preocuparse… ¡nos queda el turismo! ¡Ah, y el fútbol! Somos campeones del mundo, de fútbol. Este hecho no hay
que olvidarlo, somos campeones del mundo de fútbol. ¿cómo? ¿qué no lo sabías?
¡Qué lo excomulguen! Por favor… ¿cómo se pude vivir sin saber ese detalle? Con
esas premisas es suficiente. En los telediarios tenemos treinta minutos de
noticias y treinta y cinco o cuarenta minutos de fútbol. ¿Seguiremos viviendo
del turismo? Porque del fútbol no se vive, nosotros por lo menos no vivimos. ¿tú vives? Vivirán
los futbolistas, pero nosotros no. Ya lo decía mi padre, me lo decía mi abuelito, me
lo decía mi papá, “fotografía jugadores del Valencia”, me lo dijeron muchas
veces y lo olvidaba muchas más. Doce horas en un avión, hasta Tokyo, nos parecen de locura, las tres horas de Zurich
a Helsinki ya nos van a parecer
interminables. ¡Buen viaje! ¡Igualmente!
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