martes, 20 de enero de 2015

Llegada a Tallinn






Ya estamos en Tallinn. Virtualmente, pero estamos, que no es poco. To the hotel Telagraaf. ¿Ya saaaaabeeeees el hoooooteeeeel y tooooodooooo? O. K. Es el hotel de los rusos ricos. En su época, el mejor hotel de Tallinn. Confesiones del taxista. Amable y conversador. También nos especifica que habla estón, finés, sueco y un poco de ruso. Por lo visto el finés y la lengua de Estonia son bastante similares. ¡Hombre! Le falta conocer la que nosotros mejor conocemos, el español. ¿El taxista, nos ve? A trancas y barrancas, y con nuestro básico inglés nos vamos aclarando. ¿Nos oye? Esto de ser virtual es muy complicado. “Unos” nos ven y “Otros” ni flores. Nos deja a unos escasos cincuenta metros de la puerta del hotel. De aquí no puedo pasar. Es el casco antiguo. No tengo licencia. Algunos taxis, sí la tienen, yo no. “Tranqui”, tío. Descendemos y arrastrando el baulito, con sus ruedecitas,  llegamos hasta la puerta del hotel. Por lo visto era el antiguo edificio de Telégrafos. Telegraaf. Post. Telefon. 







Destino Tallinn






De incógnito en el barco y hacia Tallinn. El barco enorme, parece un rascacielos flotante. 




¿Se hundirá? No seas “gafe”. ¡¡Cómo se va a Hundir!!!!! Algunos se hunden. ¡¡La madre que ** +++++!!!! ¿recuerdas aquel que acercándose a la costa la pifió? ¡¡¡Cómo lo vuelvas a mentar… te tiró por la borda!!! ¡asesina! Aaaaaaaa veeeer si callaaamos. Nos acomodamos en un sofá. 






Esperemos que no nos pisen. A ver si viene un turista y se sienta encima. ¡¡Quieres callar!! So gafe. Nadie nos ve, somos invisibles, incorpóreos, etéreos. ¿Yoooooooooooooo? Sí, tú. ¡¡Joliiiiin!! ¡¡Qué palabras!! Yo no soy esoooooo. Tu eres una elipsis metafísica. ¿Yooooooooooo? Sí, tú. Yo no soy esoooooooooo

El barco se mueve.

Destino Tallinn.